domingo, 8 de mayo de 2011

El viaje

-Esta historia está dedicada a Howard Phillips Lovecraft















Capitulo final



Kevin comenzó de pronto a recitar unas extrañas palabras con mucha firmeza y decisión.

-¡Ia Ia fwag’n cthulhu r’lyeh ¡- exclamó extendiendo sus brazos hacia el techo y como respuesta algo nos aturdió a ambos.

Lo que describiré a continuación es la serie de acontecimientos que sucedieron al cabo de nuestro desvanecimiento ahí en aquella habitación en la casa abandonada, y de cómo una gran cantidad de información desconocida para mí… me era recibida a través de extrañas vibraciones telepáticas. Tras el desmayo que sufrimos ambos pude ver como nos dirigíamos volando a una gran velocidad hacia los cielos, no puedo decir fehacientemente que vi a Kevin volando junto a mí, pero sí pude sentir su presencia y sabía que ambos nos dirigiamos hacia las estrellas…

Sin comprender nada de lo que estaba ocurriendo me vi de pronto saliendo del planeta tierra… así es, ambos nos movíamos a una aterradora velocidad y dejábamos atrás nuestra atmósfera. El asunto del oxígeno no fue mayor problema ya que no viajábamos acompañados de nuestros cuerpos (o al menos así fue como lo experimenté yo). Pasamos junto a la luna, junto a Marte… junto a Júpiter y sus lunas…¡oh, si tan solo el mundo supiera los horrores que habitan en una de sus lunas!, sería el acabose de toda autoridad religiosa y social. Así también pasamos muy cerca del noveno planeta que en la tierra es conocido como Plutón… allí vimos desde las alturas las extrañas y horribles criaturas que pululan por su superficie, ¡seres repugnantes que observaban a la tierra con ojos envidiosos desde hacía siglos!

Por suerte al cabo de un instante dejamos atrás nuestra galaxia y lo que antes era el sol que día a día se dejaba caer sobre mi cabeza y dañaba mis ojos los días de verano, ahora no pasaba de ser una pequeña esfera de fuego que se quemaba a lo lejos… No tenía idea de hacia donde nos dirigíamos, pero a través de ondas telepáticas pude informarme que todo era dirigido por Grayson cuya ambición le había cegado a tal punto de ignorar los peligros y la tragedia que conllevaba el querer descubrir los secretos del universo y el cosmos. Estábamos a punto de conocer nuevas artes, instruidas por seres antiguos, más antiguos que nuestro sistema solar y que nuestro propio sol. Seres y entidades malvadas que dominaban un conocimiento tan horrendo y macabro que simplemente ningún ser humano podía conocer sin morir al instante producto del terror,… pero esto no detendría a Kevin, quien de hacía años deseaba conocer lo prohibido, ir donde ningún otro ser humano había ido antes jamás, salvo el árabe loco Abdul Alhazred quien logró tan solo ver un pequeño atisbo de la verdad del cosmos… para luego enloquecer y ser muerto a plena luz del día por una criatura invisible que le devoró en frente de 14 testigos según cuenta la historia.

Con Grayson viajamos a través de numerosas constelaciones, galaxias y sistemas que ningún científico en la tierra podría siquiera sospechar de su existencia. Conocimos a la antigua civilización del planeta Yuggorth, criaturas con alas membranosas que vivían en torres edificadas bien lejos de un extraño océano de cristal. Pasamos sobre extraños pueblos con habitantes de apariencia grotesca y horrible, pero con una sabiduría tan aplastante como su fealdad, vivían en cavernas subterráneas para protegerse del sol color violeta que dejaba caer sus rayos de forma implacable sobre su superficie provocándoles cierto daño, en sus cavernas tenían almacenados grandes tomos sobre la historia de su raza y de las distintas razas que gravitan en el universo. Viajamos por planetas cuyas ciudades estaban construidas de forma tan ilógica e incoherente que volverían loco a cualquier hombre común y corriente. Construcciones extrañas con ángulos imposibles y parámetros no considerados por la ciencia y las matemáticas,… vi colores… colores que no eran de la tierra, colores nuevos, desconocidos… colores que jamás persona alguna ha visto…

Finalmente llegamos más allá de las estrellas… llegamos a la oscuridad absoluta… llegamos a los abismos del universo… donde todo termina y no existe más que el caos, un abismo de caos se abría frente a nosotros y estaba a punto de devorarnos, pero Grayson a través de ondas telepáticas me dijo que me quedara tranquilo. No tengo idea sobre cuánto tiempo llevábamos viajando ya, ya que tales conceptos como el tiempo y el espacio se hacían polvo en las afueras del cosmos donde no existe mas que la nada misma.

Luego pudimos finalmente vislumbrar nuestro destino… se trataba de un lugar horrible, un planeta extraño y tan antiguo como el universo mismo… donde un sol verde teñía los cielos que se alzaban sobre un triste océano rojo. Nuestro viaje había ya culminado según me lo hizo saber Grayson a través de la telepatía. Ante nosotros se dejaron ver las extrañas y desoladas tierras de aquel inhóspito lugar, donde un gigantesco templo negro se imponía en una isla de hierro sobre aquel melancólico mar rojo…

Nos detuvimos frente a las gigantescas puertas de aquel templo y pude ver a una mastodóntica criatura alada que surcó los cielos hasta perderse en el horizonte provocando un horripilante aullido. Finalmente entramos al templo…., Grayson y yo fuimos invitados a pasar a aquel santuario de naturaleza hereje. En su interior yacían enormes pilares con símbolos y caracteres de naturaleza ajena y totalmente desconocida a la humana. Y fue ahí que una luz se hizo presente en medio del templo, su figura no la puedo describir porque no existen palabras para interpretar su forma y su naturaleza, pero algo me informó que se trataba de Nyarlathothep, el dios macabro y sanguinario que mora en las tinieblas desde tiempos pretéritos e inmemoriales. A un costado pude ver una singular orgía de criaturas que danzaban al compás de una melodía macabra y sin sentido, una música que no era música…

Finalmente Nyarlathothep se dirigió a Grayson y le preguntó si sabía cual era el precio de su osadía y atrevimiento y cuales eran las consecuencias a cambio de conocer las artes negras, todo esto llegaba a mí en forma de vibraciones ya que no había lenguaje de por medio. Kevin contestó con un extraño dialecto antiguo que pareció sorprender a nuestro anfitrión, ambos después parecían llevar una charla en ese extraño idioma donde uno preguntaba y el otro simplemente contestaba…

Finalmente aquel siniestro ser nos juntó a ambos y nos mandó de regreso a la tierra cumpliéndole el deseo a Grayson. Fue horrible, ya que yo también pude alcanzar a conocer una ínfima parte de la verdad y el horror cósmico, pude sentir cuando viajábamos de regreso a una aterradora velocidad cómo mi identidad se iba perdiendo, pude comprender que ya no era Leon Scott Kennedy habitante de la tierra, todos los recuerdos sobre zombies, Raccoon City, mis amigos, enemigos, familiares se diluían en un pozo de falsa realidad… donde todo eso parecía ser un vago sueño que alguna vez tuve. Leon ya no existía, Leon era tan solo una proyección angular de una entidad más grande que proyectaba sus ángulos en distintos lugares y épocas, es decir yo era solo una proyección de un Leon Scott Kennedy que existía en otra galaxia, que a su vez existía en otra galaxia aún mas lejana, que a su vez existió en otro tiempo, etc. Visiones de millones de Leon Scott Kennedy aparecían en mi mente, todos de mundos distintos, de rincones distintos del universo y de épocas tan remotas y lejanas… había perdido mi identidad, ahora formaba parte de algo mas grande e incomprensible, tanto que casi enloquecí de horror al descubrirlo…. Quise gritar, y morir ahí mismo, jamás nunca sentí ni volveré a sentir un terror más absoluto como aquella vez, pero ya nos encontrábamos muy cerca de la tierra y a medida que nos acercábamos el terror fue desvaneciéndose y mis recuerdos y mi identidad una vez más fue recuperada…

Desperté en medio de la oscuridad absoluta que reinaba en la habitación de aquella casona abandonada. Mientras me incorporaba pude ver a Kevin quemando aquel tenebroso libro.

-Por favor…- le dije con mi rostro empapado en sudor.- dime que nada de lo acontecido ha sido verdad.

-Te lo dije, Leon…- me contestó mientras quemaba el libro.- ibas a desear no haber tenido nunca ojos cuando esto llegara su fin.

Luego se dio vuelta y me observó con unos siniestros ojos color rojo que brillaron en la oscuridad, luego estalló en diabólicas carcajadas. Comprendí en aquel instante que todo el poder de caos, muerte y destrucción como así también el de construcción y de transformación había sido otorgado por Nyarlathothep a Kevin Grayson. Si hay algo más peligroso que un asesino sicótico con una absurda personalidad infantil, es un asesino sicótico con absurda personalidad infantil… que sabe que es un dios. Estos han sido los hechos que me han atormentado estos últimos días y que no he podido relatar a nadie aún, tomando en cuenta lo complicado de su naturaleza.

Sobre Kevin… supe que se ha teñido el cabello a un color más oscuro y ha estado viajando por el mundo yendo a distintas universidades para instruirse. Me ha dado su palabra de que se portaría bien, pero ahora que se ha convertido en una divinidad malvada… es difícil decirlo.


Y es que con Kevin Grayson… nunca se sabe.



















FIN







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2 comentarios:

Brian dijo...

wouw un final muy tenebroso y peligroso para Leon pobre siempre en problemas muy dificiles, muy buena historia segui asi Marce saludos

Marcelo Carter dijo...

Gracias, Brian. Un saludo y que bueno que te ha gustado. Jeje, tal como dices... Kevin Grayson ahora es re peligroso u.u