lunes, 2 de mayo de 2011

El viaje


















Capitulo 1





St. Louis.


02:21 de la madrugada


Era el infierno…



Un hombre de edad avanzada, un soldado raso y su superior me acompañaban en el interior de una cabaña que en un abrir y cerrar de ojos se vio rodeada por una horda de infectados, debo destacar que se trataba de una derivación extraña de virus… pude reconocer algo de las plagas, ya que estos corrían y mostraban una fuerza totalmente contraria al estereotipo común de zombies lentos y torpes, sin embargo no podría estar seguro sobre la verdadera identidad del agente contaminante. Ocurrió mientras dormíamos, no sé como pude cometer aquel fatal error de confiarme, supongo que han sido los años de haber estado alejado de este tipo de situaciones.

-¡Las ventanas!, ¡corran los muebles y séllenlas!- gritaba a quien fuera que me estuviera oyendo mientras me ocupaba de disparar a la mayor cantidad de infectados posible a través de una de las paredes. Uno a uno iban cayendo al compás de la escopeta recortada que rompía el sepulcral silencio nocturno de aquella zona tan aislada. El hombre mas viejo (no recuerdo su nombre en este instante) fue el único que me hizo caso y como podía intentaba correr una pesada biblioteca para cubrir una de las ventanas cuyos vidrios ya habían sido quebrados por un zombie desesperado por entrar. “Demonios”, pensé al notar como la situación pasaba de haber estado serena durante la noche a estar a punto de mandarnos al diablo. Lo peor vino cuando la puerta de entrada cedió y vi con el rabillo de mi ojo cómo se abría lentamente. Corrí como loco hacia ella y la empujé hacia atrás para cerrarla apoyando mi espalda, los infectados se habían dado cuenta de la oportunidad de oro que el destino les había regalado y no tardaron en dejarse caer sobre mi espalda unos duros golpes y empujones que me hacían retroceder varios centímetros.

-No estoy listo para morir aún…- le dije en ese momento a Dios mientras intentaba con todas mis fuerzas mantener la puerta cerrada.- por favor… no estoy listo aún…- repetí.

El soldado de alto grado vio la dificultad en la que estaba y se acercó a mi lado para disparar con su metralleta a quienes empujaban la puerta, por unos segundos la presión se acabó, pero no tardaron en aparecer más y esta vez él tuvo que ayudarme en contener la puerta pues desde afuera todos habían descubierto la brecha que les permitiría entrar.

-No puedo manejarlo… ¡no puedo con esto, capitán!- gritó el soldado desde un rincón a su superior. Luego metió el cañón de su pistola en su propia boca y jaló el gatillo para volarse la cabeza.

-¡Maldito idiota!...- exclamó el capitán que me ayudaba a contener la puerta.-¡esa bala nos hubiera servido!

El hombre de edad mayor nos quiso ayudar, pero era totalmente inútil, desde afuera una legión de monstruos empujaba la puerta y nos hizo retroceder por completo, a esto se sumó una sucesión de ventanas que se rompían una a una a nuestras espaldas, los infectados ya estaban adentro.

-Ha sido un gusto pelear junto a ustedes…- dijo el anciano ya resignado a morir. Yo no contesté… no sé si porque tenía temor a morir o porque aún estaba esperanzado en que saldría vivo, al parecer no había errado mi vocación.

El techo estalló provocando una humareda de proporciones y desde el forado descendieron tres militares encapuchados asidos a un arnés.

-Vamos, ¿qué esperan?- nos preguntó uno de ellos en medio del sofocante humano. No tardamos en abrazarnos a ellos y de un tirón salimos los tres disparados hacia arriba. Un planeador nos esperaba sobre la cabaña,… dulce ángel de la guarda.

Una vez arriba el avión nos llevó hacia un complejo militar ubicado a solo kilómetros de la zona de desastre, durante el trayecto fui testigo de cómo una ciudad entera caía frente a la infección. El planeador se suspendió en el aire y deslizó una escalera de cuerdas sobre el complejo militar antes mencionado al llegar, primero descendió el hombre de edad avanzada, luego hicieron descender al capitán. Cuando se suponía que era mi turno, uno de los encapuchados me detuvo.

-Tú no. Tú vienes con nosotros.- me dijo.

Sin decir más, obedecí. Me encontraba demasiado feliz y agradecido por haber salido con vida de la cabaña como para ponerme en actitud agresiva. El viaje duró apenas y unos 15 minutos cuando finalmente aterrizamos sobre una suerte de helipuerto privado que se erguía junto a una casona aislada en medio de dos montañas. Me hicieron descender rápidamente y abordamos un jeep que nos condujo hacia la casona. A medida que nos acercábamos pude ver que no se trataba de una casona cualquiera, sino más bien de una mansión equipada con alta tecnología de seguridad.”¿quién se suponía que me había mandado a buscar?”, ¿me iban a condecorar por algo?” pensaba con un particular buen humor, tal como había dicho… estaba simplemente feliz de respirar. Pero, tal como una vez dijo el escritor Howard Phillips Lovecraft: “La satisfacción de hoy, es la ruina de mañana” y en mi caso esa ruina no tardaría en llegar.

Mis escoltas me dejaron en el interior de la mansión, mas específicamente en una enorme y lujosa sala llena de candelabros con la orden de esperar a alguien. Me entretuve un buen rato observando los pintorescos y extraños cuadros que decoraban el lugar hasta que de pronto apareció él… desde un rincón, como si hubiera estado desde un buen rato observándome en silencio,… era él… no estaba seguro porque nuevamente había cambiado su aspecto, pero su fisonomía, sin duda era él, se fumaba un cigarrillo…, el maniático, asesino y genocida más excéntrico que haya visto jamás… conocido con una identidad falsa como Adam Raynolds.



















La última vez supe que vivía sus días en Europa disfrazado de mujer haciéndose pasar por una intrigante condesa, pero ahora estaba ahí… con pinta de estrella de rock maltratada, tal parecía que le había llegado una golpiza, o algo así... pues tenía cicatrices y hasta manchas de sangre.

-Buenas noches, Leon…- me dijo a través de sus anteojos oscuros.- lamento haberte hecho esperar tanto rato.

-No te preocupes…- le contesté mientras me acercaba a él con prisa.- toda esta espera ha valido la pena.- y sin advertencia alguna le dí un puñetazo en la cara que lo tumbó al suelo de inmediato.- Eso fue por haberme llevado a Silent hill, maldito orate… y si no te he matado aún es porque me pongo en tu lugar y sé que te debe doler haber perdido a tu hermano allí…

-Ciertamente no conoces lo que es la palabra gratitud, ¿verdad?- me contestó desde el suelo mientras acariciaba su mejilla.- ¿Quién crees que acaba de salvar tu trasero yankee hace poco, eh?... me crees un debilucho, pero te equivocas.

Sorprendentemente desde el suelo me contestó con una patada directa al pecho que me lanzó hacia una mesa llena de vasos y de loza fina que cayó al suelo. Raynolds se puso de pie y luego adoptó una estúpida pose de karateka, había olvidado que todo en su personalidad es infantil y estúpido.

-¿Cómo diablos sabias que me encontraba en esa ciudad y en esa cabaña?- pregunté sobándome el pecho del dolor.

-Me enteré por casualidad que andabas haciendo un trabajo por esta zona, por cierto qué pésimo trabajo… toda la ciudad infectada… , bueno, lo demás fue solo seguirte con mi satélite y voalá… ahí estabas en esa cabaña a punto de llorar…

-¿Tú satélite?... ¿desde cuando los idiotas tienen satélites privados?- pregunté incrédulo.

-Un idiota con dinero puede tener uno ¿no te parece? Está en órbita desde hace 5 meses…, tu gobierno me debe muchos favores, tal como tú ahora me debes uno… jejeje

-Mira, Raynolds… si es por haberme sacado vivo de esa…

-No,no. Ya no soy Adam Raynolds, ahora soy Kevin Grayson… ese es mi nombre actual.

-Bien… Adam… Grayson, te decía que agradesco mucho el que me hayas salvado la vida recién. Ciertamente te debo una, pero ahora estoy muy cansado… deben ser ya casi las 4 de la mañana y debo volver a un hotel o algo así, en serio… mañana podemos charlar.

-No te pediré nada como lo de Silent hilll…- me dijo Grayson con ojos de loco.- esto es algo mucho más terrible…





Con Kevin Grayson nada se sabe...

LEON S. KENNEDY 01:12 A.M.


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1 comentario:

Brian dijo...

que buena historia, Leon casi muere como siempre metido en esos problemas raros jaja, saludos Marce muy bueno el blog como siempre