Gas.
Debí imaginarlo…
La toxina ha sido liberada en mi cuerpo a través de un derivado del G-Virus en gas. Conocí sus efectos hace un par de años cuando no pasaba de ser una sustancia alucinógena… describí aquella horrible experiencia en mi diario aquella vez. Sin embargo ahora… no contaba con que Preston utilizara este agente contaminante contra mí… si no consigo el antídoto moriré y me convertiré en un zombi.
Preston ha huido por las escaleras, han pasado apenas unos segundos y mis sentidos ya comienzan a jugarme una mala pasada. Corro tras él a toda velocidad escaleras abajo, pero no puedo sentir mis piernas… doy enormes zancadas que me desestabilizan por completo y me obligan a agarrarme firmemente del pasamanos derecho. Soy tan estúpido… debí suponer que Preston ocuparía esto como arma y que no se iba a dejar arrestar tan fácilmente. Me enseñó el antídoto mofándose de mí antes de huir, es la única chance que tengo para salir de esta… debo correr, debo correr….
No puedo sentir mi cuerpo, pareciera que estoy flotando… vamos, estúpido no te distraigas, concéntrate,… que ya estas en la planta baja y ahí se encuentra la puerta trasera del edificio por donde ha huido Preston. Salgo a la calle y sobre mi se encuentran las estrellas que parecen acecharme cuales garras que brillan en la oscuridad. Cierro mis ojos para no dejarme llevar por la extraña visión. Vamos, maldito debilucho… no sigas perdiendo tiempo. Preston se ha dirigido al muelle, allí le están esperando para huir en bote. Todo me da vueltas… de pronto veo su silueta adelante… ahí está él, mofándose de mí… todo es tan simple ahora, todo es cosa de dispararle y liquidarlo para obtener el antídoto…, saco mi arma y le apunto, el muy necio continúa sonriendo… le doy tres tiros y no cae al suelo ¿será que es un infectado también? Un momento… quizás es irreal, cierro mis ojos y los vuelvo abrir… me doy cuenta que en realidad no estaba ahí. Con la mayor de las frialdades me doy cuenta que las alucinaciones han comenzado… luego me harán olvidar cualquier rastro de memoria y no dejarán en mí ningún despojo de lo que solía ser… me empujarán a la locura y al canibalismo, quizás no me de ni cuenta para cuando me invada el irrefrenable deseo de comerme a una persona normal. Continúo avanzando a toda velocidad en dirección al muelle y vuelvo a distinguir otra sombra… esta vez parece que en verdad es Preston… un estruendo llega a mis oídos, similar al lejano ruido de un disparo… un ardor en mi hombro izquierdo hace que me fije en él y lo sujete con mi mano derecha. Sangre, mi mano se encuentra manchada con una oscura sangre roja, esa sombra… me ha disparado, el muy maldito… caigo al suelo y las estrellas continúan ahí, siempre lo han estado y siempre lo estarán, pareciera que la muerte de los seres humanos no es algo que les importe mucho… me desvanezco… de todas formas prefiero morir que convertirme en un zombi. Esta vez he perdido, no hay salvación…
Oh, por Dios…. Esto es un milagro, Chris Redfield está en la esquina de junto… ¿Qué estará haciendo aquí?
-¡Chris!- le grito.- ¡Redfield!, ¡por acá!
-Hola, Kennedy.- me contesta a la distancia.- es una linda noche ¿no?
-Me han dado, Chris, por favor ¡no dejes que se escape!…
-¿Eh?, ¿Quién te ha dado?- me pregunta con una alarmante tranquilidad.
-El bio-terrorista Preston Fox… ¡por favor!, ¡detenle!... está yendo hacia el muelle…
-Mmmm… ¿ves lo que sucede cuando ustedes se meten donde nadie les llama?- me contesta.-De haberle dejado a la B.S.A.A. las cosas que son de la B. S. A.A. aún tendrías años de vida por delante y no estarías ahí agonizando…, bueno. Mejor suerte para la próxima, debo irme ya…
-¡Espera, Chris!, ¿Qué sucede?...- le suplico desde el suelo.- no me dejes…
Sin embargo se ha ido ya, y yo he quedado completamente a solas. Me cuesta respirar ahora, un sopor adormece mis ojos… ya no puedo resistirme a la muerte…
-¿Eh?, ¿Leon?, ¿Qué haces muriéndote aquí?- me pregunta de pronto alguien que me observa inclinada hacia abajo, de pronto reconozco su rostro…es Ada Wong.
-Ada… ¡por favor ayúdame!, me estoy muriendo…
-Es una muerte bastante miserable la que te ha tocado.- me dice sin inmutarse.- Te lo dije tantas veces, no sacas nada con sacrificarte por los demás, ¿ves como ahora nadie viene en tu auxilio?
-¡Por favor, necesito que me lleves a un hospital!...
-Lo haría, pero dentro de poco me vendrán a buscar… lo lamento mucho, Leon. Siempre fuiste muy lindo conmigo, lástima que te tocara morir como a un perro.
Ada se alejó caminando tranquilamente a través de la oscuridad de la noche. De a poco intento ponerme de pie, pero no puedo conseguirlo, mis fuerzas me han abandonado y dentro de poco mi vida también lo hará. Comienzo a revolcarme en el suelo para encontrar algún apoyo y así ponerme de pié pero todo parece inútil. A unos cuantos metros de distancia están Claire Redfield e Ingrid Hunnigan observándome.
-Claire… ¡gracias a Dios!, por favor… Hunnigan… ayúdenme…
-Pobre sujeto… dijo de pronto Claire, le han dado en el hombro, debemos ayudarle…
-¿Lo habrán asaltado?- preguntó Hunnigan mientras se acercaban a mí.- Quizás sea una trampa, hoy en día los delincuentes hacen cada cosa.
Mientras ambas se acercan con cautela hacia mí, yo contemplo el cielo nocturno y fantaseo con aquellos días gloriosos en donde lograba recuperarme y esquivar a la muerte una vez más, aquellos días lejanos… días perdidos… de otro tiempo… de otro lugar…
Así es como recuerdo aquel día en el que estuve a solo 14 minutos de morir, las partículas y las toxinas del virus no viajan a una velocidad tan rápida gracias a Dios una vez estando en la sangre, es una de las contras que tiene su derivado en gas. Al cabo de una semana lograron limpiar por completo mi organismo y pude recuperarme. Aquel día siempre lo recuerdo en un eterno “presente”, las alucinaciones que tuve mientras estuve ahí prácticamente agonizando hasta que dos personas se apiadaron de mí, los temores que sentí, los errores que cometí, toda la locura que pasó por mi cabeza allí..... a 14 minutos de mi muerte.
Ya nos veremos, Preston...
LEON S. KENNEDY 01:34 A.M.

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