viernes, 1 de abril de 2011

Hermanos

Historia enviada por Jose Batista desde Panamá (gracias, José! ^^)



















Hace unos días me toco ser testigo de uno de los más grandes actos de sacrificio que haya hecho alguna persona por el bienestar de otra. Personas con la determinación y valentía de Lott Klein le hacen bastante falta al mundo, teniendo en cuenta que él ya había vivido en carne propia los horrores provocados por Umbrella cuando tenía tan solo 12 años.

Eran las cuatro de la madrugada y me encontraba ya afeitado, duchado y abrigado en la sede de la B. S. A. A. en espera de una reunión con agentes militares en la sala principal. La última experiencia que tuve con ellos en Europa donde se me engañó para ir en busca de una niña, y hasta donde Hunnigan estuvo metida, me hizo jurar que jamás volvería a aceptar ninguna oferta de esta organización al menos por un largo tiempo, sin embargo las circunstancias muchas veces… cambian. Al ingresar en la sala principal me encontré con una curiosa escena donde un hombre rubio de melena larga estaba siendo reducido por dos soldados mientras este intentaba golpear a un oficial de rasgos africanos que observaba al joven de forma condescendiente, tal parecía que el joven ya había recibido lo suyo por parte de uno de los soldados. Ese oficial de rasgos africanos era ni más ni menos que Josh Stone de la subdivisión de la B. S. A. A. en el continente negro.

-Leon, gracias por venir.- Me saludó un oficial estrechándome la mano.- Mi nombre es David Foreman, te presento al oficial Josh Stone.- dijo señalándome al oficial africano, este último se limitó a hacerme un gesto con la cabeza.


-Caballeros, siempre es un placer… aún cuando sean las 4 de la madrugada…- respondí.


-Muchas gracias por venir, esperábamos que hicieras entrar en razón a este jovencito…


-¡No soy ningún jovencito!- respondió el sujeto aludido gritando a todo pulmón, acto seguido logró propinarle un codazo en el rostro a uno de los soldados que le sujetaba, provocándole una hemorragia nasal.


-Leon, hace tan solo unas horas un ex empleado de Tricell amenazó con esparcir el G-virus a través del sistema de alcantarillado en la ciudad de Detroit…- comenzó a explicarme Josh mientras el soldado golpeado era atendido.- El sujeto en cuestión se llama Giovanni Gionne…- dijo ofreciéndome una fotografía en la cual aparecía un hombre calvo de chaqueta negra.- Es primo de la antigua directora de la sede de Tricell en el continente africano, Excella Gionne, quien se encuentra actualmente bajo arresto, si no liberamos a su prima infectará todo Detroit. Nosotros ya hemos rastreado su ubicación.

En ese momento me percaté de que el hombre pelirrojo me observaba fijamente esperando alguna respuesta de mi parte.


-Comprendo… ¿pero porqué no acudieron a Redfield?... ¿exactamente que desean de mí?- pregunté.


-Que por favor me ayudes a salvar la vida de mi hermana.- Habló finalmente aquel joven.-Mi nombre es Lott Klein y mi hermana se llama Lily. Cuando yo era apenas un niño, un amigo tuyo nos salvó la vida a ambos en medio del desastre de la isla Sheena… esto ocurrió hace más de 10 años atrás, esa vez nos dijo que no dudáramos en contactarte a ti si es que nos encontrábamos en peligro alguna vez. Mi hermana tiene ahora 21 años y está atrapada por ese loco de Giovanni allá en Detroit. Ella es la única familia que tengo… la única familia que me dejó umbrella y su manto de terror…, y no estoy dispuesto a perderla. Te suplico por favor, que me ayudes y ratifiques la confianza que un día aquel amigo tuyo depositó en ti.


-Bueno… ahí está la respuesta a tu pregunta…- comentó Foreman.


Por alguna razón en particular la mirada de Lott y sus motivos me hicieron recordar a Claire. Finalmente acepté ir a Detroit junto a él en busca de su hermana Lily. Cuatro helicópteros equipados mas un contingente militar por tierra en caso de que no hubiera más remedio que bombardear el lugar para detener el foco de infección nos acompañaban a la ciudad. Durante el trayecto me fijé que Lott observaba en silencio siempre una fotografía que supongo era de su hermana Lily.


-¿Te puedo hacer una pregunta?- me dijo de pronto justo cuando llegábamos sobre el objetivo.


-Por supuesto.


-En la B. S. A. A. hay personas que hablan mucho de ti…


-¿En serio?- le pregunté con curiosidad.


-Así es, creo que llevan un buen tiempo sondeando tus acciones y dicen que le salvaste la vida a la hija del presid…

En aquel punto la frase fue interrumpida por un ensordecedor estruendo acompañado de una cegadora luminosidad salida prácticamente de la nada, luego supe que nos habían dado con un misil. Caíamos a una velocidad desgarradora mientras en el interior todo era un caos, recuerdo haber cogido a Lott de su chaleco antibalas y lo arrojé fuera de la nave, luego me dispuse a hacer lo mismo con Foreman, pero este me empujó hacia fuera antes de que yo lograra hacer algo. Finalmente pude ver como el helicóptero detonó en mil pedazos al caer encima de una antigua fábrica a tan solo metros de nosotros, mientras Lott y yo aterrizábamos como podíamos gracias a los mini-paracaídas. Todo era metal retorcido y achicharrado por el fuego, en medio del humo y la destrucción pude escuchar una carcajada que a primeras luces pude identificar como las de Giovanni.


-Vamos… es Giovanni…- le dije a Lott intentando reanimarlo, ya que se encontraba herido producto de su mala caída.- se encuentra cerca… vamos, ¡arriba!

Levanté al muchacho como pude y al cabo de unos segundos logró recuperarse. Entramos a la fábrica que se trataba de un lugar enorme con todo tipo de maquinarias pesadas, la familiaridad del ambiente me armó de valor para lo que sucedió después. De pronto un leve olor que rezumaba desde la segunda planta captó mi atención y de inmediato le hice una seña a Lott para que desenfundara su arma, el muchacho lo hizo y pude apreciar una nueve milímetros marca BERETTA, la antigua arma reglamentaria de S. T. A. R. S. Al llegar al 2do piso escuchamos un chirrido espeluznante que remeció todo el complejo, alcé mi cabeza y vi a una criatura verde de forma humanoide que hubiera pasado por un gorila deforme de no ser por las extrañas escamas en su piel y la garras de 10 cms. que adornaban su brazo derecho. En ese mismo instante Lott, con una puntería sorprendente, disparó dándole entre ceja y ceja al bicho atravesando limpiamente su frente y matándole de inmediato.

-Vaya… ¿quién te enseñó a disparar así?- le pregunté felicitándolo con una palmada en su espalda.


-La experiencia… acabemos con esto de una buena vez, Leon.


Posteriormente entramos a un salón totalmente oscuro. Estuvimos a tientas durante unos segundos al no poder distinguir nada hasta que mis pies dieron con algo duro y ovalado, con mi linterna pude comprobar con horror que se trataba de una jeringa con restos de sangre y de un liquido morado. Aún no podía asimilar las ideas en mi cabeza cuando súbitamente las luces se encendieron y ante nosotros aparecieron montones de cadáveres tanto de soldados de la B. S. A. A. como de criaturas que reconocí como “lickers”. Lott se abalanzó entre los cuerpos para correr en dirección a uno en especial, acto seguido le tomó el puslo para chequear sus signos vitales.


-Leon, es mi hermana y está herida…- me dijo Lott con su rostro desencajado.- debemos sacarla de aquí.

De pronto el rugido de una bestia nos volvió a la realidad sacudiéndonos el cerebro, Lott recogió a su hermana y la alejó llevándola en brazos inconsciente. Giovanni se dejó caer en medio con su apariencia totalmente transformada, la mitad de su cuerpo había mutado al punto de que su brazo izquierdo no era más que una extremidad latiguda con una garra de treinta centímetros de largo, su hombro enseñaba un enorme ojo que se movía constantemente de lado a lado.


-Lo que faltaba…- murmuré con rabia. Lott y yo abrimos fuego al unísono, pero aún no le dañábamos lo suficiente como para detenerle. Giovanni se acercaba peligrosamente hacia nosotros abanicando una mortal varilla de metal. Entre los cadáveres pude distinguir un bonito y lustroso lanzagranadas el cual no tardé en coger, sin embargo el monstruo se abalanzó contra Lott quien con una fuerza y determinación sorprendentes arrojó a su hermana hacia mí para poder recibirle entre mis brazos, luego embistió al repugnante Giovanni, pero este le atravesó fácilmente el torso con la varilla de metal. Ante tal escena no hice más que disparar el lanzagranadas que gracias a dios le dio de lleno en el rostro repartiendo sus sesos y sus entrañas por todo el lugar. Cubierto de sangre me dirigí a asistir a Lott quien tenía su riñón y pulmón derecho prácticamente destrozados.

Lily y Lott fueron hospitalizados en el centro médico de la ciudad de Detroit donde les dieron un diagnóstico estable, pero de sumo cuidado. Josh me acompañó en todo momento aquella noche y yo también a él, de alguna manera pude comprender porque Chris Redfield y él eran tan amigos.

-Me habría gustado ver a David aquí con nosotros…- me dijo con una voz profunda evidenciando su pesar. He perdido tantos amigos…


-Conozco absolutamente lo que sientes…- le respondí apoyando mi mano en su hombro para consolarle.


-Mira quien viene a verte…- me dijo de pronto Josh observando por sobre mi hombro.

Me di vuelta y un hombre de cabello castaño de rasgos relativamente familiares me miró con detenimiento y luego estrechó mi mano.

-Cuanto tiempo, Leon… soy Ark Thompson.







El día más largo de mi vida….

LEON S. KENNEDY, 01:46 A.M.


Creative Commons License
El diario de Leon S. Kennedy by Marcelo Carter is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.

1 comentario:

Brian dijo...

Me gusto mucho la historia, y como pelear x su familia que bueno un saludo :D