lunes, 11 de abril de 2011

Navideath















El asesino Navideath llevaba matando desde el día 05 de diciembre.


Asesinó a 3 familias completas, compuestas generalmente por ambos padres y un niño, los escabrosos detalles que se filtraron a la prensa no ayudaron para nada a controlar el alarmante grado de temor que se había desatado entre los habitantes de la ciudad. El asesino actuaba disfrazado de santa claus y en vez de traer un saco lleno de juguetes traía una metralleta oculta con la cual asesinaba a sus víctimas. No parecía seguir un patrón determinado lo que vino a hacer más difícil aún las cosas para la policía.

Ya se acercaba el 25 de diciembre y la policía había hecho un comunicado público en donde para la semana de dicha fecha se prohibía cualquier acto, servicio o tarea en la que cualquier persona se disfrazara de santa claus. La paranoia y el terror era absoluto, todo esto alimentado por la mastodóntica campaña en los medios sobre su persona y los crímenes, mas el auge que la prensa le estaba otorgando al asesino Navideath. Todos imaginaban un monstruo, nadie podía dar con algún retrato hablado coherente dado por testigos, nadie podía dar con su identidad, nadie podía detenerle…

No sabría describir muy bien el sentimiento que me hizo salir de casa para ir en busca del asesino, muchos podrán haber pensado que se trataba meramente de autocomplacencia, o de querer demostrarle algo a alguien, etc. Pero yo estaba seguro de que el día 25 de diciembre por la mañana Navideath volvería a matar… no podría resistirse a la ocasión.

Con la policía en alerta máxima supuse que el escenario más propicio para el asesino sería un sector mas bien modesto, ubicado en los suburbios de la ciudad, lugar que lamentablemente no cuenta con la misma atención ni protección policial que en los sectores mas acomodados, al menos así lo pensé poniéndome en el lugar del enigmático asesino. La nieve caía sin mayor consideración aquella gris mañana de navidad…, eran ya las 6 de la mañana y me encontraba camuflado con un grueso abrigo blanco con gorra sobre un destartalado edificio en construcción. Los binoculares me ofrecían un nítido panorama de lo que sucedía alrededor mientras los copos de nieve cada vez se hacían más gruesos. De pronto, un leve ruido llegó a mis oídos desde abajo, me acerqué a la orilla y miré hacia la calle y fue ahí que vi a santa claus deslizarse con mucha dificultad a través de la nieve bajo aquel frió y gris paisaje. Una brisa helada caló hondo en mi corazón, estaba completamente seguro que se trataba de él, mi corazonada había sido correcta, no habían policías cercas… éramos solo él y yo.

Al fin tenía a aquel monstruo frente a mí...

-¡Hijo de puta!- grité arrojándome desde la altura sobre él. Caímos sobre la nieve y no le di chance alguna de darse cuenta de lo que ocurría hasta no dejarle inconsciente. Sin embargo, le subestimé por un segundo y me respondió con el mortal filo de un puñal oculto bajo sus guantes, y yo completamente desarmado. Mal, Leon, muy mal.


-¡¿Quién diablos eres?!- exclamó mientras intentaba pararse, yo jadeaba apenas con el dolor del corte recibido en mi mejilla izquierda.


-Soy Santa claus y vengo a darte tu regalo.- le respondí conectándole un gancho en la mandíbula que lo volvió a arrojar al suelo, en ese momento comenzó a hurguetear en el saco que había caído junto a él, en busca de su arma y solo alcanzó a dar tres disparos con su metralleta antes de que me arrojara encima para intentar arrebatársela.


Mientras forcejeábamos en medio de la espesa nieve comencé a reflexionar que esta no era la navidad que los niños de aquel barrio merecían tener… todo era un maldito círculo vicioso de violencia y de tiros que se repetía una y otra vez de forma constante…, a la distancia pude ver a un pequeño de 5 años que nos observaba pelear desde la ventanita de su habitación en el 2do piso de una casa, seguramente los tiros de la metralleta le habían despertado. Intenté terminar lo antes posible con Navideath, quien gracias a su precaria condición física cedió ante mis golpes y pude noquearlo al cabo de unos segundos.

Ya no había más monstruo…

Ya no había más Navideath…

Ante mi solo tenía el cuerpo inconsciente de un hombre flacucho y desquiciado, disfrazado de santa claus, que por llevar quizás que clase de vida había decidido truncar la de los demás. Sin embargo aún no terminaba la historia, me quedaba algo por hacer… algo para salvar la navidad y mantener la ilusión de quienes eran inocentes.

La familia ya había bajado al primer piso cuando santa claus tocó a la puerta aquella mañana de navidad, una mujer abrió.


-Feliz navidad, dulce señora.- le saludó santa.- por favor no tema usted, he aquí que soy el verdadero santa claus y he venido a regalarle este caramelo al pequeño de la casa.


El niño que momentos antes se había asomado por la ventanita de su cuarto a ver la pelea ahora con curiosidad se acercaba a la puerta. Le regalé los caramelos, mis binoculares y él a cambio me dio su sonrisa y una nueva esperanza.







No recibí regalo alguno aquel día de navidad...

LEON S. KENNEDY, 00:02 A.M.

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4 comentarios:

Brian dijo...

Muy buena historia y siempre Leon con su noble actitud, y mal que nadie le regalo nada jajaj muy buena historia saludos Marce

Marcelo Carter dijo...

jaj, saludos, amigo Brian. Un abrazo a la distancia.

Mery dijo...

WoooW!!
Lo bueno del diario de Leon es que jamasss sé con qué me voy a encontrarrr!
Por empezarrr muuuy original el nombre que le dieron al asesino! :D
Y, en fin, es verdad que nuestro querido Leon siempre demuestra su nobleza, cmo dijo Brian, pero che! alguna vez debería recibir algo a cambio de ella, no?
¡Qe el karma haga presencia! :D

Muuuy interesante, Marce, como sirmpre n_n

Besoss,,

Mery ;)

Anónimo dijo...

leon s kennedy es muy parecido a mi se q el es ficticio pero me identifico mucho cn el ya q los dos somos solitarios tenemos un pasado triste y somos muy parecidos tanto fisica cm mentalmente bien amigo sigue asi.....

atte : bill morales