viernes, 15 de abril de 2011

Fool me once...

Historia envíada por Mery Grimm desde Argentina (gracias ^^)
















Acostumbro redactar los hechos más relevantes de mi vida (aunque a veces tan sólo garabateo lo que me pasa por la mente al momento de tomar el bolígrafo), pero en ésta ocasión recordé casi por casualidad una de los días más bizarros de mi existencia. Pocas veces me he sentido un completo imbécil… y ni que decir que me suceda en dos oportunidades durante el mismo día. Así que paso a contar cómo fue que me recibí de Mr. Arrebatado sin ningún motivo…

Había pasado poco más de un mes desde el incidente de Raccoon City y, aunque me avergüenza un poco admitirlo, no se me daba muy bien cuidar de Sherry. En un principio Claire había decidido quedarse con ella, pero debido a su contienda interminable para encontrar a su hermano me había pedido de favor que tomara bajo mi custodia a la niña hasta dar con sus familiares lejanos. Motivos más que suficientes, si me preguntan, para justificar que tuviera la cabeza en cualquier lado: es sorprendente que pueda patearle reiteradas veces el trasero a un zombie pero no pueda recordar que una pequeña debe alimentarse al menos cuatro veces al día.

De todas maneras creo que cualquier persona en su sano juicio implementaría todas sus facultades mentales (y, de hecho, físicas) en medio de una misión, así que en mi defensa diré que mi concentración era admirable aquella noche. Si hubiera sabido lo que me aguardaba… Creo que aún así hubiera ido hacia Winter’s Wood. Soy estúpido e inevitablemente impulsivo y tengo el complejo del héroe, lo reconozco. Así que cuando me llegó el dato de que allí se estaban llevando a cabo pruebas biológicas con niños ya estaba andando antes de acabar de atar mis borceguíes. Sabía que los científicos de White Umbrella habían sido inmundamente creativos a la hora de erigir sus monstruos y de sólo imaginar a pequeños angelitos mutando en…

Y aquel pensamiento me hizo voltear el rostro hacia atrás antes de salir de mi apartamento. En medio de mi sofá estaba durmiendo Sherry. La promesa que le había hecho a Claire era de suma importancia para mí, la pequeña era pura y exclusiva responsabilidad de Leon Scott Kennedy, pero aún así…

-Hey, hey –le susurré a Sherry mientras le acariciaba el hombro-… Despierta.

-¿Qué…?

-Escucha, tengo… unas… cosas que hacer ésta noche, así que…

-Puedo quedarme sola –me respondió tragando saliva, pero con la voz firme.

-Sé que sí, pero no es necesario –me encogí de hombros-. Te dejaré en la jefatura de camino. Iré por ti antes de que te des cuenta, lo prometo.


Sherry me observó dubitativa por unos segundos pero entonces reconoció la prisa en mi mirada. Independiente y autosuficiente como siempre había demostrado ser se acomodó la ropa y tomó una pequeña mochila antes de asentir con el rostro indicándome que ya estaba lista. Y en menos de quince minutos había detenido el coche en frente de la comisaría. Era cerca de la medianoche y allí no había mucho movimiento, pero le encargué a casi todos en el edificio, en especial a mi compañero Ryan, que tuvieran un ojo puesto en ella porque era muy hábil para escabullirse.

La misión era peligrosa en más de un sentido. En primer lugar nadie más que yo sabía la ubicación de Winter’s Wood, una pequeña villa en las afueras de la ciudad (qué conveniente, ¿verdad?) que en realidad por ahora eran varias hectáreas colmadas de materiales de construcción y maquinaria pesada destinados al proyecto de un empresario acaudalado que pretendía crear una metrópolis. Desconocía la identidad del mencionado en aquellos momentos, pero tiempo después me enteré de que no era otro que Ozwell Spencer. Sí, mi vida está llena de ironías obvias. La obra había comenzado hacía poco tiempo por lo que todavía no había cobertura para mi teléfono y era muy probable que ninguno de los empleados de Spencer quisiera prestarme su laptop para enviar un e-mail de emergencia si necesitaba back-up. Así que estaba solo.

El sólo hecho de conducir mi coche hasta allí hubiera sido un poco reconfortante, pero en su lugar tomé una motocicleta que había sido confiscada de la estación de policía. Llevaba días reconsiderando mi profesión como un simple poli, pero qué va, no tenía nada mejor que hacer por el momento. Bueno, a excepción de misiones secretas en las que meterme puerilmente en la boca del lobo era la figurita repetida. Así que en cuanto avisté los tractores y demás máquinas de excavación a medio kilómetro aparqué y comencé a peregrinar hacia allí con paso sigiloso. Con lo rápido que había sucedido todo a penas había recordado tomar mi arma, así que sonreí levemente al comprobar que el cargador estaba lleno. De todas maneras hubiera deseado llevar puesto mi chaleco de Kevlar, pero supongo que todo en la vida no se puede.

Me tomó algunos minutos recorrer el camino empedrado hasta adentrarme en la villa, pero eso me dio tiempo de evaluar mi entorno. No había ningún sonido particular que evidenciara lo que supuestamente estaba sucediendo allí, pero tampoco reinaba el silencio sepulcral que me hubiera alertado. Cada grillo acompañaba mi caminata con su canto melancólico y la ventisca noctámbula me despeinaba el flequillo con sumo cuidado. Todo era completamente uniforme, lo que me hizo considerar que tal vez había sido más impulsivo de lo normal. Después de todo inclusive a Umbrella debía parecerle atroz realizar experimentos biológicos en niños… Aún así ya estaba allí, así que no me costaba nada echar un vistazo por los alrededores.

La luz que desprendía la luna era suficiente como para reconocer las siluetas de los artilugios y las montañas de material… Pero en general no hallé nada que pudiera contener un laboratorio. Aquello realmente estaba en construcción y aunque la tentadora opción de que hubiera algún compartimiento secreto que llevara a un subsuelo me daba vueltas por la cabeza decidí ser prudente y sensato por una vez. ¿Cuáles eran las chances de que saliera con vida por mi cuenta de allí si la cosa se ponía seria? Lo mejor era trazar un plan, comprobar las fuentes, tomar mi chaleco antibalas antes de salir…

Así que enfundé mi arma y desanduve el camino hasta donde había dejado la motocicleta, pero cuando llegué hasta allí mi vehículo ya no estaba. Lo que implicaba que definitivamente había al menos una persona más que yo en la penumbra. Antes de tragar saliva volví a sacar el arma y apunté hacia todos lados, presa de la confusión. Pero era inútil, si lo que querían era liquidarme estaba a su merced.

-Señor Kennedy –me habló una voz masculina que no reconocí-… No se ha tardado nada.

-¿Quién eres, maldita sea? –me enfurecí- Enséñame tu rostro.

-No creo que sea necesario, tan sólo soy el mandatario. Además no confío en lo que lleva entre las manos, sabrá disculparme.

-¿Mandatario de quién? –pregunté intentando mantener la calma y forzando la vista a mi alrededor.

-Tampoco es necesario que lo sepa –respondió la voz y ésta vez sonó más cerca de mí, lo cual me puso algo nervioso.

-¿Entonces, qué? –le quité el seguro a la pistola en señal de amenaza.

-Entonces, nada –se rió-… Como habrá visto la villa está vacía. Así que su presencia aquí no es necesaria.

-Devuélveme mi motocicleta y me iré con gusto –declaré.

-Me temo que no será posible… Pero le deseo un buen viaje de regreso hacia la comisaría… Adiós.

-¿Hacia la…? ¿Cómo sabes que…?

No tenía idea de a quién pertenecía la voz de mi interlocutor, ni el paradero de la motocicleta… y francamente no me importaba. Había caído en la trampa de quien fuera que estuviera detrás de la farsa de Winter’s Wood por culpa de mi arrebato. Mi complejo de héroe volvía a jugarme una mala pasada.

Ya no sentía calor y la transpiración se había vuelto imperceptible en mi cuerpo para cuando aquel coche se detuvo en la carretera. Había estado corriendo más de cinco kilómetros y era la primera señal de vida con la que me encontraba. El conductor era un hombre adulto que se sorprendió un poco cuando le enseñé mi placa y le pedí que me llevara hasta la jefatura de la ciudad, pero sin emitir sonido dejé en claro que llevaba un arma, así que no lo pensó demasiado y en menos de una hora llegué a destino. No hizo falta adentrarme en las oficinas para darme cuenta de que allí había sucedido algo. Desde lo de Raccoon City había desarrollado un sexto sentido que me anunciaba el peligro… y aunque allí ya había sucedido lo peor, había algo en el aire que me hacía fruncir el entrecejo. Mi chofer piso el acelerador y desapareció a la vuelta de la esquina sin que pudiera darle las gracias, y apenas puse un pie dentro de la jefatura tuve un dejá vù. Me sentí nuevamente en mi primer día como policía. Frente a mis ojos todo lucía como si un torbellino hubiera devastado todo el amoblado y había papeles que todavía volaban por los rincones por la insistencia de los ventiladores de techo. Había varias manchas de sangre derramada recientemente en el suelo y aquel silencio sepulcral que tanto me había sugerido mi cerebro desde hacía rato como prueba de que algo andaba mal. Di algunos pasos hacia la habitación en la que había dejado a Sherry y tan sólo avisté su pequeña mochila sobre el escritorio de uno de mis compañeros, Ryan Palmer. Y para mi sorpresa él también estaba allí, en posición fetal detrás del reclinatorio.

-Ryan, ¡Ryan! –vociferé acercándome a toda prisa y chequeando sus signos vitales. Aún tenía pulso, pero muy débil- ¡Ryan, vamos, vamos! –lo tomé entre mis brazos manchando de sangre mi chaqueta y pantalón, ya que tenía varias heridas de balas alrededor del chaleco de Kevlar.

-Leee-ee-on –a penas abrió los ojos pero fue suficiente para que tomara el teléfono de mi bolsillo y llamara a una ambulancia.

-Descuida, Ryan, la ayuda viene en camino –mentí-, ¿qué ha sucedido?

-La… la-a-a niña-a-a –y entonces tosió sangre.

-¿Dónde está Sherry? ¡¿Dónde?!

-Era u-u-u-una tram-m-m-mpa, Le-e-e-on.

-Lo sé, ¡maldito teléfono! –me enfurecí porque daba ocupado- ¡¿No tienen otra línea en un sucio hospital?!

-Ken-ken-kentu-tu-tucky –balbuceó antes de perder el conocimiento.

-¿Kentucky? ¡¿Qué hay en Kentucky?! –grité y entonces Ryan volvió a abrir los ojos.

-Cum-cumberland Mounta-ta-tains… Spen-n-n-n-ncer…

Y entonces dejé de sentir el pulso de Ryan. Nada de lo que había dicho tenía sentido para mí, pero parecía tenerlo para él… lo cual ameritaba que le prestara atención. Al fin respondieron del hospital y en menos de cinco minutos varias ambulancias arribaron a la comisaría. En total había cinco oficiales muertos, incluyendo a Ryan, y dos novatos que estaban cubriendo sus horas como cadetes. El reporte oficial dijo que dieron batalla pero el enemigo era superior en número, lo cual confirmé en cuanto fui por el video de la cámara de seguridad. En los trajes de cada uno de los hombres enmascarados que habían llevado a cabo aquella masacre estaba dibujada una pequeña sombrilla roja y blanca y no tuvieron ninguna duda a la hora de asesinar a quemarropa a todos los que se interpusieron en su camino hasta Sherry. Y entre gritos, disparos y blasfemias… oí a uno de los mercenarios mofándose sobre el renacer de Umbrella en la mansión Spencer. En respuesta Ryan decía que la mansión había explotado, pero entonces, y luego de descargar un cartucho entero de balas en él, el agente volvió a reír mencionando a Cumberland Mountains.

Luego de una búsqueda rápida en Google di con la ubicación de las montañas, al este de Kentucky, y haciendo algunas llamadas se me confirmó la sospecha de que allí sucedía algo extraño. Desde Europa algunos de los ex miembros de S.T.A.R.S. continuaban con sus investigaciones para acabar con Umbrella y por pura suerte tenía en mi poder el teléfono de Jill Valentine. No creí que respondería, pero tres tonos después oí su voz. Ella me confirmó que el doble agente Albert Wesker aún necesitaba muestras del G-virus y se corría el rumor de que la hija del difunto Birkin podía conservar en ella un embrión… Así que me envió los detalles por fax y me deseó suerte antes de cortar la comunicación. Pero que un mercenario de Umbrella cometiera la estupidez de soltar la lengua en un lugar colmado hasta la coronilla de cámaras era algo inaudito… Aún así si había la más mínima posibilidad de que hubieran llevado a Sherry hacia donde él había dicho era mi deber comprobarlo. ¿El complejo de héroe otra vez? ¿O más bien la culpa del cuasi héroe? Todo había sido una trampa desde el principio para secuestrar a la niña cuando yo estuviera fuera del radio… ¿Ahora querían que fuera a Kentucky? Con mucho gusto. Engáñame una vez, ¡qué vergüenza por ti!; engáñame dos veces…

Iban a ser las cinco de la madrugada en cuanto me subí al coche y comencé a conducir en dirección a la universidad. A penas me había percatado de que estaba lloviendo. Me había prometido que no volvería a poner en peligro a nadie por culpa de mis errores, pero esto excedía mi autosuficiencia… Claire tenía que saber lo que había sucedido. Así que le envié un mensaje de texto poniéndola en aviso, pero unos minutos después me llamó por teléfono y acordamos encontrarnos a mitad de camino. No estaba seguro de cuál sería su reacción cuando me viera, en especial porque las cosas entre nosotros habían quedado algo extrañas, pero lo más importante por el momento era encontrar a Sherry.

Estaba hablando por teléfono con Kevin Ryman, un viejo amigo, en cuanto avisté la motocicleta de Claire por la carretera. Y unos momentos antes también había telefoneado a la persona más confiable para mí en todo el mundo. Algo me decía que íbamos a necesitar toda la ayuda que pudiéramos conseguir…





¿El peor enemigo de un escritor?... el sueño.

LEON S. KENNEDY, 04:33 A.M.


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6 comentarios:

Brian dijo...

Muy buena Historia Leon se dejo llevar y callo en una trampa muy mal hay jajaj, pero la verdad me gusto mucho la historia saludos

Titania dijo...

Tiene continuacion n_n

Brian dijo...

espero la continuacion entonces, me parecia igual jajaja

Anónimo dijo...

Puse el link en el mini chat n_n
Pero la continuacion es desde el punto de vista de Claire :)

Anónimo dijo...

Muy buenisimo, oye que te parece si hago un manga de tu historia.

Soy un mangaka principiante pero no dibujo ni tan bonito pero tampoco dibujo horrible.

Te aviso cuando el manga este listo para empezar a ser producido

Anónimo dijo...

Eso seria GENIAAAL!!! n_n

Mery ;)