jueves, 20 de octubre de 2011

Regreso






















(Historia de dos capitulos)



Campo Flecha roja


Arizona.



Eran las 3 de la tarde y llegaba el segundo camión con prisioneros musulmanes a campo flecha roja, yo formaba parte de la escolta, veníamos viajando desde Wisconsin aquel día, así que apenas el camión se detuvo me bajé y me alejé un poco para estirar mis piernas. Uno a uno los prisioneros eran bajados a patadas del camión, tenían sus manos atadas a sus espaldas y una bolsa de genero cubría sus rostros, todos ellos estaban descalzos. Uno tropezó y cayó al suelo, intentó pararse de inmediato, pero uno de los soldados le propinó un duro golpe en la nuca con su rifle,… el prisionero no volvió a levantarse.

-Kennedy… ¿Leon Scott Kennedy?- me preguntó de pronto una voz a mis espaldas.

Me di vuelta, se trataba de Carl Dwaight, un viejo amigo con el que me tocó realizar un par de misiones hace unos años.

-Hey, Carl, cuanto tiempo… ¿Qué haces en un lugar como este?

-Llevo ya 8 meses aquí, a fin de año me enviarán a Libia con un grupo de novatos…- me contestó.- ahora, la pregunta es ¿Qué haces TU aquí?

-Me asignaron un puesto como escolta para el transporte de prisioneros…

-Una mierda de puesto…-me dijo Carl casi ofendido.

-Sí, lo mismo pienso yo,… pero es mejor que no estar haciendo nada, ¿tienen café aquí en Campo flecha roja?

Carl es un buen tipo, pero no podía contarle sobre mi verdadero propósito en Campo flecha roja… al menos no en aquel momento. 20 minutos más tarde me encontraba una cafetería enorme y vacía donde solo un par de mesas hacían el lugar un poco más acogedor.

-Como verás, las condiciones aquí son bastante precarias.- me dijo Carl mientras vertía agua caliente en un vaso de papel.

-No te preocupes, yo he dormido parado así que esto es como un hotel cinco estrellas para mí.

-Jajajaja, ¿dormiste parado?, ¿Dónde?- me preguntó ofreciéndome el vaso de café.

-En Asia, hace unos pocos meses…- le contesté sonriendo.- es una historia que prefiero no recordar.

Charlamos y caminamos un rato por el campo Flecha roja, de improviso llegamos a unos calabozos en donde varios prisioneros musulmanes permanecían allí en espera de los interrogatorios. Algunos de ellos estaban amarrados, sentados en unas sillas endebles, les habían quitado su ropa interior y se las habían puesto en sus cabezas.

-¿Llevas 8 meses viendo este tipo de cosas?- le pregunté a Carl una vez que salimos hacia el patio trasero del Campo.

-Sí, acá suelen asustar a los prisioneros con perros… los ponen lo suficientemente cerca de los pobres desgraciados para que cuenten todo lo que saben, pero una vez… uno de los perros le arrancó la cabeza a un prisionero, me tocó verlo en primera fila, viejo… es horrible.

-Bueno, Carl… supongo que puedo confiar en ti. No he venido en realidad como escolta del camión de prisioneros.

-Lo sabía.

-Estuve haciendo un par de trabajos para el FBI anteriormente, pero ahora estoy bajo la supervisión directa del gobierno…

-Lo sabía.

-¿Eh?, ¿Cómo es eso de que lo sabías?

-Eres Leon Scott Kennedy… tienes un nombre que te has ganado, es difícil que te vengan a dar un puesto como escolta jaja, ¿con quien crees que hablas?

-Está bien, pero es importante que esto no salga de aquí, ¿bien? Estoy siguiendo a un prisionero en especial, su nombre es Alijah shamdeh. Su organismo está incubando un germen realmente anómalo nunca antes visto, no sabemos como se ha contagiado…

-Wow, espera… ¿es que acaso todos nos vamos infectar?- me preguntó Carl con tono alarmante.

-No, quédate tranquilo, el tipo es solo un portador. No hay manera de que infecte a otro, de eso es lo único que estamos seguros, te digo que es un virus realmente extraño pues no sabemos como él lo ha adquirido, todo apunta a que su cuerpo lo ha desarrollado de alguna forma. Ahora bien, pueden pasar dos cosas…

-¿Qué cosas?

-Una de ellas es la razón por la que estoy aquí… hay un límite de tiempo que hemos determinado a partir de unos sondeos que se le han realizado, si al llegar a ese limite de tiempo este hombre sigue vivo y no representa mayor problema o cambio en su estado de salud, deberé llevármelo a petición del gobierno.

-¿Para?...

-¿Para qué crees tú?, es una fuente nueva de conocimiento acerca de la evolución de células y posibilidades de experimentación.

-¿Experimentación?

-Sé que la palabra se oye fea, pero no es lo que piensas…

-Ajá… ¿y cual es la otra posibilidad?- me preguntó Carl.

-La otra posibilidad es que al llegar al límite de tiempo, este hombre se transforme en una criatura… extraña, ya sabes, que sufra una mutación…

-Oh, por Dios…- exclamó Carl cubriéndose el rostro como advirtiendo una tragedia.- Leon, hubiese preferido cien veces que no confiaras en mí y no me dijeras absolutamente nada.

En ese instante nos interrumpió un soldado raso, parece que llevaba un buen rato buscando a Carl.

-Señor, lo estaba buscando.

-Dime, Svenson, ¿qué sucede?- preguntó Dwight volviéndose al soldado.

-Pues… es mejor que lo vea con sus propios ojos.





Continúa en la siguiente entrada.





Lo que viene aún ni yo he logrado asimilarlo...

LEON S. KENNEDY, 01:01 A.M.




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2 comentarios:

Brian dijo...

oh veremos que sucede en la siguiente parte jaja, saludos Marce

Marcelo Carter dijo...

jeje, ok ya esta lista, amigo brian. Saludin :)