martes, 5 de julio de 2011

Patriotas



















CAPITULO 1



Sucedió una fría noche de Enero…

Me dirigí hacia la sala de monitoreo para chequear los signos vitales de aquella extraña maquinaria que encontramos a la deriva cerca de un desierto local, era una de las cosas más raras que habíamos visto y no entendíamos a cabalidad su naturaleza, y por ello me puse en contacto rápidamente con dos de mis contactos en el senado que sostenían vínculos con la armada de Norteamérica para que hicieran un viaje relámpago hacia la base gubernamental donde nos encontrábamos en el momento.

-Buenas noches, señores. Estupenda noche, ¿no es así?- entré saludando a la sala de monitoreo donde tres oficiales evaluaban el estado de esa… “cosa”.

-Un poco fría nada más.- me contestó uno.

-Oye, Kennedy, estamos apostando con los muchachos 20 a 1 a que es cosa es de origen extraterrestre.

-Ustedes sí que se divierten acá, ¿eh?- contesté sonriendo mientras me acerqué a la ventanilla polarizada para contemplar a ese engendro moverse a un compás repetitivo, como si respirara.

-Para mí no es de este planeta…- me dijo uno de ellos.

-Para que lo sepan, niños,… nuestro gobierno junto con el de Japón ya lleva años desarrollando tecnología bio-armamentista… - contesté mientras me fijaba en el ritmo cardiaco de esa cosa.- Lo más probable es que esto se trate del juguete perdido de uno de los dos países.

-… ¿y donde tiene el código de barras?- preguntó uno de ellos.

Le iba a contestar, pero el llamado de alerta que recibí en el intercomunicador me interrumpió.

-Kennedy, se trata de Stuart… lo hemos encontrado degollado en el ala norte.

-¿Quién habla?, identifíquese.

-Soy Martins, número de confirmación 2-0-0-8-2.

-Martins, ordene a sus hombres que no disparen a matar, quiero vivo al desgraciado.- le respondí.

-¿Qué sucede?- me preguntó uno de los muchachos.

-Alguien ha logrado entrar, activen protección blindada, quiero que se encierren aquí y no dejen entrar a nadie hasta que lo ordene, ¿entendido?

Abandoné la sala de monitoreo de la criatura y me dirigí luego al puente de vigilancia, a través de las cámaras de seguridad comprobé efectivamente a un reducido grupo de soldados rodeando el cadáver de Stuart. Salí afuera y acudí inmediatamente al lugar.

-¿Dónde está Martins?- pregunté al llegar junto a los hombres.

-Aquí estoy, Kennedy. Ya ordené a mis hombres para que hieran al sospechoso y no lo maten cuando lo encuentren.

-Bien, llevemos el cadáver de Stuart adentro y busquemos por todos lados.

Llevamos a Stuart al interior y luego comenzamos una incesante búsqueda por todos los rincones de la base, de haber sabido lo que vendría a continuación… aquella noche me hubiera quedado en casa.

Cuando llevábamos una media hora de búsqueda un ruido ensordecedor estalló en nuestros oídos y rápidamente una pesada maquinaria se ponía en marcha, lo primero que se me vino a la cabeza fue aquella criatura bélica que habíamos encontrado.

-¡Canal abierto!, ¡canal abierto!- grité por radio.-¡todos acudan a la sala de monitoreo ahora mismo!

Sin embargo al llegar una enorme cortina de humo nos impedía ver más allá de 10 centímetros, todo era confusión, caos y el sistema de ventilación de emergencia no se activó hasta un par de minutos después. Una vez que el humo desapareció por completo quedó en evidencia el enorme forado en la azotea donde teníamos custodiada a la criatura y la ausencia de la misma,… nos habían robado a la criatura en un abrir y cerrar de ojos.

Todo se aclaró cuando le pregunté a los muchachos que estaban en el interior de la sala de monitoreo sobre qué había pasado:

-Fue Stuart…- me dijeron.- entró a la sala con un rehén, ¡estaba vivo!, y al mirarnos, ¡nos sonrió!


Días después fui a dar cuentas de lo sucedido a mis superiores del FBI, fue una reunión bastante desagradable donde también se encontraban los dos senadores con vínculos en las fuerzas armadas y para colmo, se encontraban miembros del pentágono, un total de 8 personas me esperaban en una oficina de un edificio estatal en Washington.

-Uf, supongo que quieren mi cabeza…- dije mientras me sentaba.- en mi defensa diré que… jamás vi el código de barras en esa criatura…

-Leon, ahórrate tus chistes… esto es un poco más serio de lo que seguramente ya crees.- me dijo uno de mis superiores del FBI.

-Kennedy, ¿quiere saber como fue embaucado?...- me preguntó un oficial del pentágono.

-Muero de ganas de saberlo, señor.

-El espía infiltrado era ni más ni menos que Stuart, o mas bien el “cadáver degollado de Stuart”, su rostro no era más que una excelente máscara de látex de última generación al igual que la simulación de su herida, este espía había ingerido una droga que le detuvo los signos vitales por cerca de 30 minutos, 30 minutos necesarios para que nadie cuestionara su muerte y tal como seguramente él lo había planeado, lo llevaran al interior de la base.

-¿Y el verdadero Stuart donde se encontraba?- pregunté.

-Lo encontraron durmiendo como un bebé dopado en la parte posterior de un jeep. Ahora bien, este espía una vez que hubo recuperado la consciencia al interior logró reducir al único guardia que custodiaba su cuerpo, tengo entendido que usted ordenó a todo el personal para que buscara al sospechoso infiltrado por todos los rincones de la base despreocupándose del cadáver de Stuart…

-Hasta entonces creía que era solo un cadáver, si no estábamos en Raccoon City, ¿Cómo iba a saber que era un cadáver peligroso?

-Pues bien, ocupando a este guardia como rehén logró entrar a la sala de monitoreo donde activó una sofisticada señal GPS que cuadró como un mapa su ubicación en el interior de la base para que afuera un silencioso vehículo aéreo supiera exactamente donde se encontraba y que ya había llegado donde la bio-arma. Lo demás fue solo soltar un denso gas de distracción que le permitió tener el tiempo suficiente para que irrumpiera el avión estático y enganchara unos arneses a la criatura, el avión se elevó y el salió triunfante con el Big- X26 de la base.

-Sí, fue muy astuto…- reconocí en el instante.- es la segunda vez que me ven la cara…

-¿Quiere saber quien le vio la cara?- me preguntó uno de los senadores.

-Lo único que pido es que no sea un niño de 10 años, no lo podría soportar dos veces…

Los oficiales me enseñaron la fotografía de alguien a quien jamás había visto en mi vida.


















-Su alias es Old Snake, pertenece a filantropía… créeme si te digo que no es alguien común y corriente, literalmente

-Hasta ahora desconocemos sus intereses y motivos para haber planeado el robo del BIG-X26,pero debemos recuperarlo… y tú,Leon…. Tú debes enfrentarte a él…






…Boina verde, Cia, Fox Hound, flantropía… ¿Quién o qué diablos es este tipo?

LEON S. KENNEDY 00:22 A.M.



Creative Commons License
El diario de Leon S. Kennedy by Marcelo Carter is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.

5 comentarios:

Lady Bateman & Puppeteer Raven dijo...

Old Snake! >.< .. dios hace cuanto que no juego al Metal Gear...
muy buena historia Marce, como siempre.. espero la proxima :D

Saludiines!

Georgina dijo...

wow muy buena marce... y ya veo q es solo la "introducción" jaj espero el proximo!

Brian dijo...

eh marce buenisima Historia la verdad espero la proxima entrega saludos

Anónimo dijo...

Hay qe reconocer qe sabes como atrapar al lector lpm!!!
Aguardando al prox cap n.n

Mery ;)

Marcelo Carter dijo...

Muchas gracias amigos por comentar, ya se viene el 2do cap jeje. Un saludo :) y grax