domingo, 27 de marzo de 2011

El suceso de Alex Astromonov

Historia escrita en conjunto con Gabriela Aviles (Gracias, Gabriela!)

















Nunca pensé que llegaría el día en que un simple recuerdo me estremeciera por completo.

Alguna vez tuve una amiga que ha sido lo más cercana a una hermana pequeña, su nombre era Ángela, todo comenzó un miserable día… un miserable día de despertar sexual y adolescente, sin duda ella estaba creciendo… y yo también. Recuerdo que aquel día discutimos porque me comentó que iba a salir a una fiesta rara con un grupo de amigas.


-¿No que íbamos a ir al cine?, ¿qué clase de fiesta es adonde vas que comienza a las 3:30 de la madrugada?- le pregunté incrédulo y quizás con un grado de exageración.


-Jaja, Leon eres un chico muy guapo, ¿porqué no te diviertes un poco?- me contestó sonriendo.


-Lo hago, solo que de una forma distinta a la tuya… además, no has contestado a mi pregunta.


-Mmm… lo siento, Leon, pero de querer escuchar las advertencias de mi madre, mejor me hubiera quedado en casa.- me dijo con una mirada de “no te metas” que hasta hoy no logro olvidar.

Yo le iba a responder, pero justo llegó frente a nosotros un automóvil de lujo, del cual se bajó un tipo alto, de ojos verdes y cabello rubio, solo le faltaba traer el trofeo del campeonato de fútbol americano bajo el brazo para completar el cuadro… se notaba que era popular, conocía a los de su estirpe.


-Hola, nene…- me saludó sonriendo confiadamente.- mi nombre es Alex, Alex Astromonov.


-¿Astromonov?...- pregunté con cierto sarcasmo.-… debe ser una broma.


Alex me miró con odio, luego su semblante cambió a uno de total desprecio. Posteriormente se acercó a Ángela, la tomó de la cintura y la besó en los labios… pude ver que su mano bajó un poco más allá de la cintura lo cual no se porqué… creo que me enfureció. Se fueron sin siquiera despedirse de mí y ahí quedé yo, a solas, con frío, con un nudo en la garganta, con ardor en mi estómago y jurándome a mi mismo que nunca más volvería a velar por los intereses de una amiga.

Me fui al cine esa noche, al final creo que ni vi la película en vez de eso me dormí. Para cuando desperté todo me pareció tan raro…, el cine estaba completamente vacío y sentí mucho frío, miré para todos lados y me encontraba totalmente solo con la luz encendida, al parecer la película había terminado hace rato y nadie se molestó en despertarme. Salí a la calle y caminé en dirección a mi casa, miré la hora e iban a ser ya las 2 de la madrugada de un día viernes. “Intenta divertirte” se repetía la frase de Ángela en mi mente, pero en esa época de mi vida me encontraba demasiado ajeno a la escuela, a las chicas, a los amigos y a todo en general, lo que para algunos era “cool”, para mí era mucho más “cool” hacer lo opuesto. En medio de esos pensamientos me encontraba cuando de pronto una gran camioneta negra pasó junto a mí y comenzó a andar lentamente, yo la miré de reojo pero no hice nada más que continuar caminando despreocupadamente. De pronto se bajaron 3 tipos y me subieron arriba a punta de golpes y patadas. Arriba no pude ver mas que figuras negras ya que no distinguía bien a causa de la luz, me pusieron una cadena alrededor del cuello y uno de ellos comenzó a apretar con fuerza, casi me sacó la cabeza el muy maldito, mientras recibía golpes en mis costillas y en mi estómago.


-¡Del jefe no se burla nadie!, ¡nadie!, ¿entiendes?- me gritó uno de los sujetos que a luz de lo que pude distinguir parece que le faltaban un par de dientes.


-Es por ello que te ha invitado a su “fiestecita”… jejeje- me dijo otro. Antes de quedar inconsciente.


Volví a despertar aún estando arriba de la camioneta, creo que no había pasado mucho tiempo desde que me desmayé, finalmente llegamos aun sitio eriazo que luego descubrí ni más ni menos que se trataba de un cementerio abandonado. Me bajaron de la camioneta y me llevaron a un lugar apartado, yo pensaba que iba a morir... estaban de moda los secuestros al azar en los Estados Unidos por esos años así que pude ver mi nombre en los noticieros como otra víctima de asesinato. Para mi sorpresa llegamos hasta una enorme fogata color verde en donde me esperaba mi amiga Ángela y además Alex Astromonov.


-Jeje… no pareces tan rudo ahora, ¿eh, nene?- me dijo Alex.


-Dile a tus novias que me suelten y lo verás.- le contesté.


-Jaja, mis novias… ¿y tú?, ¿te gustaría ser mi novio?...- me preguntó acercando su rostro al mío, tanto que casi me besó en los labios.-Mmm, no. Solo tu sangre bastará.- dijo finalmente alejándose unos pasos.


-Ángela, ¿Qué mierda es esto?- le pregunté.


-Somos la secta de la que tanto se habla en la escuela, Leon. ¿Recuerdas los animales muertos y las profanaciones?, esta noche iremos un paso más allá e invocaremos al mismísimo diablo.


-Y yo que me preocupaba por ti…- le dije decepcionado.- estos orates te han lavado el cerebro.


-Considérate afortunado, nene…- me dijo de pronto Alex.- tu muerte será apenas y dolorosa, no sufrirás nada… producto del desangramiento, va a ser como si te quedaras dormido.


-Gracias, no podía esperar menos de alguien con tu apellido- contesté incrédulo.

Uno de los sujetos se acercó con un cuchillo y me hizo un corte en mi brazo izquierdo, la sangre que brotó fue vaciada en una copa dorada, en ese momento si me preocupé ya que me podía desangrar de verdad si esos lunáticos hablaban en serio. Posteriormente Alex recibió la copa dorada y comenzó a recitar unas palabras extrañas e inentendibles, pero de tintes francamente demoníacos, luego arrojó parte de mi sangre a la fogata verde y quedé estupefacto al ver cómo la fogata creció de forma extraña y sobrenatural pasando del color verde a uno violeta, sus llamas eran enormes y parecían luchar por querer llegar hasta las estrellas, luego Alex volvió a repetir aquel extraño monólogo y nuevamente vertió el resto de mi sangre a la fogata. La reacción fue igual de increíble que la anterior y todos nos asustamos al ver como cambió del violeta a un color rojo intenso mientras que las llamas se elevaron asombrosamente y parecían luchar con violencia para liberarse. Todos nos encontrábamos absortos y paralizados ante el espectáculo cuando de pronto la fogata pareció estallar y de ella emergió una figura luminosa que se metió al cuerpo de Alex Astromonov. El muchacho comenzó a retorcerse de forma salvaje y a dar saltos verdaderamente espantosos. Los demás tipos salieron huyeron y gritando mientras que Ángela apenas pudo mover un músculo producto del terror, lentamente comenzó a retroceder unos pasos con la intención de arrancar.


-Ángela… ¿qué le está sucediendo?, debemos ayudarle… tú eras parte de esto, ¿qué sucede?- le preguntaba, pero ella solo miraba bastante asustada.


-Yo… yo... no sé…- dijo finalmente para luego salir corriendo a toda velocidad junto con los demás tipos.


Alex detuvo sus convulsiones pasado unos segundos y finalmente se quedó inmóvil ahí en el suelo. Me acerqué cautelosamente después de vencer mi temor y le hablé varias veces, pero no contestó… no me atreví a acercarme más para moverlo.

Ángela se retiró de la escuela, creo que después de unos meses quiso buscarme, pero yo no quise volver a ponerme con contacto con ella, me encontraba demasiado shockeado aún. Uno a uno los alumnos miembros de esa secta fueron yéndose de la escuela, algunos fueron arrestados por la policía incluso tras esclarecerse lo sucedido en aquel viejo cementerio abandonado.


Cementerio que hasta el día de hoy guarda entre sus tierras el ataúd y el cuerpo de Alex Astromonov, joven fallecido a las 3:30 de la madrugada tras ser poseído por una entidad desconocida una noche de invierno.





......

LEON S. KENNEDY, 03:31 A.M.



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2 comentarios:

Brian dijo...

Muy buena historia bastante perturbante jaja, me gusto mucho un saludo

Marcelo Carter dijo...

Saludos, Brian y gracias por pasar :), jeje agradecimientos también para Gabriela pues la mitad de la historia es de ella.