martes, 11 de enero de 2011

LxL













CAPITULO 1





“Scott es un idiota”

“Siempre lo fue, siempre lo ha sido y siempre lo será”




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Un automóvil federal venía a toda velocidad por las calles de la gran ciudad. Un crimen se ha cometido y por las características de éste el gobierno decidió tomar cartas en el asunto. Finalmente el automóvil se detuvo frente a un lujoso edificio de departamentos.


-Más vale que sea importante…- dijo Leon S. Kennedy descendiendo del vehículo con prisa.- Mañana me darán vacaciones… ¿Kevin, sabes desde hace cuanto tiempo no me tomo vacaciones?


-No lo sé, ¿desde cuando?- preguntó el otro agente.


-No recuerdo, pero es desde hace mucho tiempo.


Ambos entraron casi corriendo al edificio y se dirigieron posteriormente a los ascensores.


-Bueno, ¿vas a decirme de qué va esto o quieres verme la cara de sorpresa al llegar?- preguntó Leon.


-¿No reconoces este edificio?, son departamentos exclusivos para gente adinerada… aquí por lo general residen políticos y estrellas de televisión.


-Oh…


-El senador republicano Frank Leigh vivía en el décimo piso, de hace mas o menos un año.


-¿”Vivía”?


-Así es, fue encontrado decapitado hoy por la mañana…


Ambos agentes federales subieron hasta el décimo piso, en el apartamento se encontraba personal del equipo forense trabajando junto a algunos oficiales de la policía. Un detective salió al encuentro de Leon y Kevin.


-Caballeros, que bueno verles.- les saludó el detective Kinderman.- El cadáver del político más insufrible y desagradable que ha conocido este país les espera sin su cabeza.


-Kinderman, tenga un poco de respeto…- le dijo Kevin mientras se dirigían al cuerpo.- el senador Leigh no era el mejor ejemplo de ser humano íntegro, pero no vaya a ser cosa que lo escuche desde el más allá…


-No hay que tenerle miedo a los muertos sino a los vivos.- Diciendo eso, el detective Kinderman quitó la manta que cubría el cadáver del senador Leigh dejando ver el sangriento cuadro. La cabeza del senador había sido puesta bajo su brazo izquierdo como si la estuviera cargando, y su mano derecha emulaba con sus dedos la señal de “victoria”.


-Mmm… qué apropiado.- comentó por lo bajo Leon S. Kennedy.-¿Y Qué dicen las cámaras de vigilancia?


-No funcionan desde la semana pasada, la empresa a cargo quedó de venir por estos días a solucionar aquello según nos ha dicho el administrador del edificio. En todo caso tenemos ya un perfil del sospechoso… es por ello que las autoridades te han conferido este caso a ti, Leon.


-¡Ja!, ¡ni loco!- respondió este alejándose unos pasos.- Estoy por irme de vacaciones… ¿tienen ustedes dos alguna idea desde cuando no me tomo unas malditas vacaciones?


Kinderman y Kevin menearon la cabeza.


-Pues no lo sé… pero es desde hace mucho tiempo…


-Leon, Te han asignado este caso porque el gobierno lo considera un serio peligro para el país… la orden viene directamente desde arriba.- Insistió Kinderman.


-Las cámaras no grabaron absolutamente nada, y conociendo al senador Leigh… te puedo asegurar que la lista de enemigos y sospechosos puede ascender a unos ¿mil millones?, este caso me va a tener como mínimo meses tras un fantasma, es por ello que no puedo aceptarlo.- Contestó Leon.


-Te repito que ya tenemos un perfil hecho. Te lo digo porque hace dos días atrás fue encontrado el cuerpo sin vida del congresista Mark Mcguire,… buscamos a una mujer joven…, atractiva y muy lista. Ya van dos políticos asesinados a sangre fría… es por ello que el estado nos tiene de cabeza en esto. No nos falles, Leon.



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“Carol, ¿será que cuando acabe con esto podamos estar juntas otra vez?”




















Una chica se dirigía en motocicleta hacia una lujosa mansión, llevaba un enigmático casco negro y vestía completamente de cuero negro. Al llegar las puertas del frontis se abrieron automáticamente permitiéndole acceder hacia el hermoso y bien cuidado antejardín. La mujer descendió del vehículo y caminó en dirección a la entrada principal de la mansión en donde un hombre de edad madura le esperaba en bata.


-Hola, preciosa… ya estabas tardando.- le dijo cuando ella entró en la mansión.


Una vez en el interior el hombre se acercó a un mini-bar y se sirvió un trago, mientras la chica solo permanecía de pié observándole en silencio bajo aquel enigmático casco negro.


-Nena, ¿porqué no te quitas ese casco?... déjame ver tu rostro.


La muchacha aceptó sin mayor problema y se quitó el casco de su cabeza permitiendo ver su rostro. Tenía una tez bastante blanca que rayaba en la palidez, contrastaba de algún modo con su cabellera roja. Sus labios se curvaron para expresar una leve sonrisa.


-Eres hermosa… y joven, ¡como adoro a las jovencitas como tú! Jeje.


-Y yo adoro complacer a hombres grandes como tú.- respondió la muchacha rodeándole el cuello con sus brazos. De pronto se quedó observando al techo.- ¡Oh, por Dios!... ¿porqué hay una mancha de sangre en el techo?


-¿Eh?, ahí no hay nada… ¿qué dices?- preguntó el hombre intentando distinguir alguna mancha en el techo blanco.


Súbitamente la mujer golpeó al hombre en los testículos y este se arrodilló del dolor, luego le cogió por los cabellos y rebanó su garganta con un puñal que traía escondido bajo los guantes. La fuerza del mortal filo hundiéndose en la piel disparó un chorro de sangre que salpicó el techo.


-¿Ahora si la ves?- preguntó la mujer abriendo sus extraños ojos amarillentos.


El hombre quiso contestarle algo, intentaba hablar desesperadamente, pero tanta era la sangre que brotaba por la herida de su garganta que apenas y podía respirar… finalmente murió desangrado en el suelo.


-Agradece que contigo fue rápido.- dijo mientras ubicaba un número en el teléfono móvil que llevaba consigo. Una voz masculina le contestó del otro lado.- Soy Lilith, ya está hecho el trabajo ¿Dónde diablos está Scott?


-Tranquila, Lilith. A su tiempo…- le contestó la voz.- Reunámonos en el muelle mañana al mediodía, ¿qué te parece?


-Mejor te atravieso el cráneo con una bala, ¿te parece?


-Uh jaja, tranquila… no soy yo a quien ahora buscan los agentes del gobierno… mañana, al mediodía, en el muelle.


Lilith se sentó sobre el cadáver de su tercera víctima con un dejo de cansancio y desánimo. No pudo evitar pensar en el rastro de sangre y decapitaciones que había cometido los últimos días.


“Esto no es nada”, “no es nada comparado a lo que estoy acostumbrada a hacerle a esta clase de sujetos”… “pero estos son sujetos importantes”… “ahora todo el país se está fijando en mí…”


Un sentimiento equivalente a la preocupación invadió su mente.


“Scott… eres un idiota…”, pensó.





PRÓXIMAMENTE CAPITULO 2



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El diario de Leon S. Kennedy by Marcelo Carter is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.

lunes, 10 de enero de 2011

... y ya hay nuevo banner!

Hola amigos. Contento estoy de compartir con ustedes el hecho de que finalmente el antiguo banner del blog se ha jubilado con honores u.u

Como ven ya luce uno totalmente nuevo en la cabecera del blog que además tiene la gentileza de mostrar Leon y a Chris compartiendo escena xD, cortesía de Adrian Salvatory.

No tengo mas que agradecimientos para él y también para Soledad Leiva y Sneider quienes también enviaron sus dibus n.n




Este de arriba corresponde a Soledad Leiva (o Sole Kapa) diseño bastante interesante que ofrece una personalidad bien oscura y darkie para con Leon. Nótese el desolado bosque de fondo... ni muerto salgo a pasear por ahí u.u, a no ser que sea zombi claro.















La que sigue a continuación es de mi amigo Sneider. Una horda hambrienta de zombies se toma el bosquejo y el buen Leon como siempre está al pie del cañín listo a destriparlos a todos y cada uno de ellos xD, muy buena y el detalle de la mirada siniestra que tiene Leon (esa de fondo) siempre me ha gustado, sin duda ya está medio loco @_@


Mis más sinceros y eternos agradecimientos a todos quienes particparon y a tí Adrian :)


Un saludo y ya se viene una nueva historia.

lunes, 3 de enero de 2011

Un banner nuevo para el blog

...Pues vaya forma de pasar un año nuevo u.u

En fin, parto esta entrada deseándoles a todos un muy feliz 2011 y que espero sea mucho mejor que el anterior. Me gustaría en esta ocasión hablarles del banner (no sé si ese es el término correcto jiji) creo que es buena idea partir un año nuevo con una imagen nueva allá arriba en la cabecera del blog y tenerla ahí al menos por unos 6 meses antes de volver a cambiarla o bien dejarla por todo el 2011. La cosa es que como ustedes podrán haberse dado cuenta no soy muy ducho en esto del photoshop (así es, yo mismo hice el banner actual n.n' ) y pues me preguntaba si podrían ayudarme con esto.

La temática del banner es libre, pero debe contar con 2 elementos imperturbables.

1- En algún lado del afiche debe decir "El diario de Leon S. Kennedy" :p

2- Y por una tradición casi republicana debe ir también en algún lado el logo de Umbrella (solamente el logo, no importa que no diga Umbrella)

... el fondo, los colores y lo demás que quieran ponerle es totalmente a consciencia de ustedes.


Sé que entre ustedes está el talento que puede cambiarle la cara al actual banner que quiere jubilarse u.u, y es por ello que si llega más de uno los iré subiendo aquí para que podamos ir opinando.

La imagen la pueden enviar como archivo adjunto (o bien enviar el link de un host) a este mail : amigosdeldiariodeleon@gmail.com

Por cierto, no deben olvidar poner su firma en un rinconcito del afiche, de igual forma el nombre ganador será inmortalizado en uno de los tantos gadgets que hay a la derecha :)



Un saludo.

martes, 28 de diciembre de 2010

Nada cambia en el día de año nuevo





















Todo permanecía tan calmado aquel día de año nuevo. Un mundo de mierda era teñido de blanco gracias a la nieve que caía con bastante intensidad. Me ceñí mi chaqueta y te dediqué un pensamiento en medio de aquel desolado y frío panorama… deseaba que me hablaras…, sin embargo nada cambiaba aquel día de año nuevo.

Me encontraba bajo una triste y oscura bóveda nocturna cargando en mis manos el frío acero de una pistola que minutos antes robé de un hombre muerto, y en mi mente arrastraba el torbellino de confusos pensamientos gatillados por el cansancio de estar dos noches a la intemperie,… abrazado a la esperanza de que mi ángel guardián viniera en pos de mí y me rescatara de aquella pesadilla. Recuerdo que tus ojos parecían estar vivos de alguna manera, comenzaban a decirme muchas cosas sobre tu identidad… aquellos rasgos latinos, esa expresión inocente, aquel semblante de encandilamiento curioso que supongo es el que todos expresamos segundos antes de morir… ¿cuál habrá sido tu edad?, ¿nueve años?, ¿ocho años?...

Me permitiste seguir investigándote un poco más aquel día de año nuevo sentado a unos cuatro metros de distancia de ti. Aquella ropa tan cómoda y elegante me decían mucho sobre como pudieron haber sido tus padres, seguro que se esmeraron mucho en querer darte aquella prenda con tu color favorito y con ese bordado de un perro cachorro en el pecho. De seguro tu padre hubiese dado su propia vida por haber salvado la tuya…. Eras una niña lista, una niña muy lista y despierta. Las leves magulladuras que presentaban tus manos inertes me indicaban que luchaste salvajemente por tu vida y peleaste hasta el final, de seguro le diste un buen golpe en el rostro a aquel infectado que se abalanzó contra ti… así se hace, pequeña…

Luego comenzaste a moverte…. No me sorprendí en lo más mínimo al oír tus primeros balbuceos. Apoyaste tus manitas contra el suelo y te pusiste de pié, tu mirada perdida observó con una nueva perspectiva las cosas que habían a tu alrededor… como si hubieras vuelto a nacer. Apoyaste tus rodillas en la nieve y me miraste… yo te respondí con una dulce sonrisa, la dulce sonrisa de un ser que te da la bienvenida a este nuevo mundo que descubrías. Me gruñiste de un modo inentendible, mi preciosa, fueron tus primeras palabras… luego te pusiste de pié con dificultad… eso es, linda, tu podías…. ánimo…. Luego comenzaste a dar tus primeros pasitos de forma bien lenta y torpe… venías a mi encuentro, yo volví a sonreír… me sentí tan orgulloso de ti en aquel momento, mi niña hermosa…

Me habías acompañado tanto rato ahí en ese oscuro lugar rodeado de muerte, oscuridad y frío que lo mínimo que te merecías eras un abrazo, mi niña,… cómo hubiese querido haberte recibido con un abrazo ahí mientras dabas tus primeros pasos….

Casi lo logras, pero mi bala fue más rápida que tú y te destrozó el cráneo a unos pocos pasos de mí. Caíste al suelo otra vez, pero ahora yo estaba consciente de que jamás te volverías a poner de pié…

Guardé mi pistola aún humeante y comencé a reflexionar en la lección que me diste aquella noche de año nuevo… mientras un mundo de mierda era cubierto por la nieve…

Ahí aprendí que absolutamente nada cambia el día de año nuevo.









Felices fiestas.

LEON S. KENNEDY, 03:32 A.M.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Milagro macabro














CAPITULO FINAL



El tribunal federal de los Estados Unidos de América nos citó a Warren y a mí a las 08:30 de la mañana del día lunes 02 de noviembre con motivo de aclarar los hechos que ocasionaron la cruda masacre ocurrida en un depósito de chatarra ubicado en la ciudad de Princeton la noche del 20 de octubre. El agente federal Steve Miller, el capitán de la fuerza blindada Norman Parker mas una decena de hombres armados perdieron su vida aquella oscura noche de lluvia. Alan Warren se veía bastante pensativo mientras esperábamos la orden de entrar al auditorio, no cruzamos ninguna palabra. Recuerdo que ambos habíamos asistido con teñida formal y la corbata me sofocaba por lo que tuve que aflojar un poco el nudo.





Finalmente apareció ante nosotros un militar de boina verde invitándonos a pasar al auditorio. El lugar era enorme, y tras un escritorio circular se encontraban las más altas autoridades de nuestro gobierno, entre ellos pude reconocer a varios rostros amigos quienes días antes me habían prestado todo su apoyo y dado su palabra de que no iban a permitir que se me enjuiciara… cosa que estuve dispuesto a pasar por alto, pues lo vivido me había traído un raro sentimiento de desdén a lo que fuera a pasar conmigo.



-Señor Alan Warren y señor Leon Scott Kennedy.- dijo de pronto el secretario general.- el motivo de esta reunión es determinar el grado de responsabilidad que ambos tienen en el asesinato masivo de 14 hombres la noche del 20 de octubre. Estamos aquí dispuestos a escuchar vuestra historia.

Tomé aire y me dispuse a relatar los hechos tal como sucedieron aquella noche cuando nos aprestábamos a arrestar a aquel muchacho bajo la lluvia....


.......................................................


"Logramos acercarnos con mucha cautela hasta quedar a unos 15 metros de distancia de Joseph Rathbone. Comencé a salir de mi escondite con la intención de hablarle al muchacho y decirle que la policía le tenía rodeado, pero Steve Miller, el novato, me tomó del brazo y me guiñó un ojo en señal de que él quería hacer tal procedimiento… no pude hacer otra cosa que menear la cabeza.


-Bueno, niño… se acabó el juego. Estás rodeado…- dijo Miller acercándose a espaldas del chico.- Te he atrapado, ¿me oiste?... te he atrapado.


El muy fanfarrón continuaba acercándose con paso lento, pero seguro hacia el muchacho quien en un momento determinado se volteó para observarle a los ojos, en ese minuto tuve una corazonada… una muy mala corazonada. No me sorprendió de pronto escuchar a Miller gritar y llevarse ambas manos a los ojos.


-¡¡Aaagghhh!!... ¡ mis ojos!, ¡¿dónde están mis ojos?!- gritó mientras caía de rodillas al suelo. Sus dos ojos fueron arrancados de sus cuencas y habían caído al suelo.


-¡Nos va a matar!...- me dijo Warren presa del pánico.- debemos darle con todo.


El capitán del escuadrón blindado escuchó esto último y sin medir mayor riesgo, decidió que atacar era lo más sensato y dio la orden a sus hombres para que salieran de sus escondites y tiraran a matar. El grupo de hombres armados aparecieron uno a uno rodeando al muchacho, quien ni se inmutaba ante tales hechos, como si ya de antemano hubiera adivinado lo que habíamos planeado. Un desastre, todo salió mal, si estoy con vida es por… algo que no puedo describir con exactitud, sin embargo pasaré a contar los hechos tal y como yo los vi.


Una fuerza invisible elevó a los hombres por los aires y luego los dejó caer con mucha fuerza y violencia sobre los fierros y automóviles retorcidos. La mitad de ellos falleció al instante producto del golpe, los sobrevivientes que a duras penas intentaban hacer un esfuerzo por huir del lugar fueron asesinados uno a uno por una suerte de descuartizamiento simultáneo…, si tuviera que describirlo, era como si algo fuera arrancando sus extremidades uno por uno a un ritmo demencial. Warren y yo comenzamos a dispararle al chico a quemarropa con nuestras armas, pero era inútil, las balas no alcanzaban a llegar a su cuerpo, algo las desvíaba. Luego sentí un fuerte golpe en mi espada que me arrojó a varios metros lejos de mi escondite, me costó recobrar el aliento… me sentía mareado y un leve zumbido no dejaba en paz a mis oídos, miré a mi izquierda y vi a Miller sin sus ojos tirado en el suelo. De un salto me puse de pié y lo cogí de uno de sus brazos, lo arrastré hacia un rincón para poder protegerlo.


-¡Miller!, ¿me oyes?- le pregunté, pero ni siquiera reaccionaba.- ¡Miller!, ¡no te duermas!, ¿me oyes?


Luego miré un poco más abajo y me di cuenta que le estaba hablando a la mitad de arriba de Steve Miller, el resto del cuerpo seguramente se encontraba por ahí disperso. Agachado me dirigí hacia otro rincón y permanecí ahí por unos segundos hasta esperar a que mis oídos se despejaran, finalmente el zumbido desapareció y volví a escuchar el sonido de la lluvia, pero era extraño… lo único que escuchaba era la lluvia caer, toda voz humana había desaparecido “¿significaba que todos estaban ya muertos?” pensé, y en ese momento al voltear a mi derecha me topé frente a frente con el niño Joseph Rathbone, se encontraba de rodillas junto a mí…


-Hola.- me saludó.- esto se está poniendo divertido, ¿no es así?


El susto no me dejaba hablar, no sabía que responderle… permanecí en silencio observándole a los ojos que se encontraban tan cerca de los míos, su rostro no estaba más que a unos 30 centímetros de distancia del mío. Me encontraba en shock… el chico se puso de pié lentamente y me lanzó una mirada llena de asco y desprecio, luego simplemente se marchó caminando… dejándome vivir…


Permanecí oculto ahí agachado bajo la lluvia por unos minutos más hasta que finalmente opté por salir. El lugar se había convertido en un depósito de restos humanos, en el suelo los charcos de sangre daban la impresión de que era eso en vez de agua lo que caía del cielo. Alcancé a caminar unos pocos pasos por entre los restos de los cadáveres hasta que la voz de Warren llegó a mis oídos, allí se encontraba sano y salvo… se había escondido en el portamaletas de uno de los tantos automóviles abandonados.”



............................................................


El auditorio guardó silencio por unos segundos tras lo contado. El secretario general terminaba de tomar unos apuntes mientras que un comandante de apellido raro tomó la palabra.


-Es una impresionante historia…- nos dijo.- pero las muertes de aquellos funcionarios policiales ciertamente pudieron haberse evitado, y ciertamente ustedes tuvieron implicancia en el asunto.


-Señor… con todo respeto.- le contesté sin querer parecer un pelmazo.- Yo estuve a punto de morir al igual que Miller y que los demás hombres, si Alan Warren y yo estamos vivos ahora aquí hablando con ustedes es por un designio que ni yo sé explicar…, pero todos pudimos haber muerto ahí. Ninguna decisión, buena o mala, hubiese cambiado las cosas… se lo aseguro.


-Además…- añadió Warren.- no tenemos pista alguna sobre qué o quien es ese niño Joseph Rathbone, ni tampoco sobre los motivos que tiene para asesinar. Ahora se encuentra libre y mientras nuestras fuerzas se están malgastando en esta especie de juicio sin sentido, la vida de miles corre peligro allá afuera.


-Eso no es tan cierto, caballeros.- nos contestó el presidente del tribunal.- el muchacho ya ha sido capturado y se encuentra bajo observación en una institución médica del estado bajo estrictas medidas de seguridad…, tenemos mucho que aprender de él.


Aquella revelación no dejó de asombrarme, supongo que Warren se vio tan sorprendido como yo en ese minuto. Una vez terminada la reunión se acercó a mí un agente amigo mío llamado Dave Brody Smith, quien me alcanzó en el pasillo.


-Leon. ¿Cómo te va?... no tuve tiempo para hablar contigo antes de este junta.


-No te preocupes… andan todos ocupados tratando de inculparme a mí y a Warren, no tuve tiempo para fijarme en ese detalle.


-Escucha.- me dijo apartándome a un lado.- no te preocupes por esto, el veredicto será positivo para ti y para Alan. Lo que está sucediendo aquí es que un sector del gobierno quiere hacerse cargo del niño Joseph e investigarlo cual rata de laboratorio, desean aprender de él y de su extraña capacidad mental… para ello desean eliminar cualquier posible obstáculo o testigo externo que haya interactuado con él, es decir ustedes dos.


-Ah ya entiendo…- contesté invadido por un sentimiento bastante familiar.- una vez más metido en una conspiración gubernamental…, y para variar gratis…


-Pero te repito que no te preocupes. Somos mayoría en el comité y ya hemos votado, así que tranquilo.


-No lo sé, Dave.- le dije apoyándome en una pared.- esto luce mal, muy mal… estoy vivo solo porque el niño no quiso matarme, ¿entiendes eso?... con o sin el gobierno a cargo de esto, corremos peligro igual. Debo saber donde está ese niño, debo ir e intentar hablar con él.


-Es imposible, Leon. Joseph se encuentra en un complejo aislado… lo mejor que puedes hacer es alejarte de este caso… te he salvado de ir a la cárcel, y ahora te ruego que me devuelvas el favor alejándote de todo esto…


-Ese es tu eterno problema, Dave…- le contesté alejándome por el pasillo.- no te gusta terminar nada de lo que empiezas...................




En una celda oscura y aislada permanece el muchacho observando con una concentración casi exasperante hacia un punto fijo en la pared. Su ritmo de respiración es absolutamente normal a pesar del desgaste producido por un extraño sistema de tortura creado por la defensa de los EEUU, con él se pretende llegar a un agotamiento mental y lavado de cerebro gracias a sonidos e imágenes terroríficamente perturbadoras. Joseph lo ha resistido bien, ya van 6 horas desde el inicio de imágenes y 3 desde el inicio de los sonidos.

-“Deben esforzarse un poco más si quieren afectarme”.- piensa el chico mientras es observado a través de un acrílico transparente por unos médicos a 100 metros de distancia de su celda.-“Están esperando que me enfurezca o que intente salir de aquí para descubrir qué clase de poderes tengo”, “pero se llevarán una gran sorpresa al ver que no moveré un solo dedo…”


“tengo todo el tiempo del mundo…..”


“tenemos todo el tiempo del mundo, ¿no es así amigo mío?”


El niño curvó sus labios en una misteriosa sonrisa.























...FIN ?






... no podría asegurarlo...

LEON S. KENNEDY 02:11 A.M.



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martes, 21 de diciembre de 2010

Milagro macabro














CAPITULO 3




-Mi nombre es Joe Rathbone… tengo 12 años de edad y los que me conocen suelen decir que tengo una personalidad introvertida y solitaria. Soy hijo de una prostituta drogadicta… me gustaría poder hablarte de mi padre… pero hasta donde yo sé, podría ser cualquiera… incluso tú.


-…Joe…¡Joe…!... ¡no me mates!... te lo suplico….¡ te puedo dar dinero!, ¡lo que tú quieras!


-No me importa el dinero…- contestó el muchacho mientras dibujaba distraídamente en el barro.- ya no me importa nada de nada…


-¡Bueno!... entonces, ¿porqué no me bajas de aquí, eh chico?...- preguntó el desesperado hombre quien colgaba de lo alto de una estructura metálica, se encontraba boca abajo y amarrado de sus pies.- La lluvia ya me está arruinando la ropa… por favor, bájame.


La lluvia se había dejado caer copiosamente sobre la ciudad y sobre todo allí en los suburbios, en donde el pequeño Joseph estaba a punto de cometer un nuevo asesinato, o al menos eso parecía. Parapetados tras unos automóviles abandonados nos encontrábamos Warren, Miller y yo acompañados de un contingente del equipo blindado de las fuerzas especiales. El lugar nos ofrecía una vista privilegiada de lo que sucedía con el niño y aquel hombre colgado de sus pies.


-Fue muy oportuno el haber llegado justo antes de la siguiente ejecución.- dijo Miller.-… lástima que no podamos salvar a aquel sujeto.


Por unanimidad se había decidido esperar a que el muchacho nos mostrara como era que asesinaba de forma tan bestial, para luego tomar todas las precauciones antes de detenerle. Supongo que no se trataba de la decisión más humana y considerada que se pudo haber tomado en el minuto, sin embargo ya nos habíamos formado una idea gracias a los antecedentes anteriores de que se trataba de alguna clase de fuerza incontrolable y poderosa.


-Maldito niño… ¿porqué tardará tanto en matar a ese infeliz?- dijo Miller fastidiado por la lluvia.- menudo resfrío que cogeré.


Yo continuaba observando todo a través de los binoculares y pude comprobar que el niño y aquel hombre intercambiaban palabras, de seguro el hombre le estaba suplicando o algo así. No me gustaba la idea de dejar morir a ese hombre solo para saber cómo el niño asesinaba a sus víctimas de forma tan sangrienta, es más, aquel hombre distaba mucho de parecer un criminal… pero eso no pasaba de ser un juicio personal y prematuro.


-Es posible que solo lo esté amedrentando…- nos dijo de pronto Warren analizando la situación.- y finalmente hoy no asesine a nadie.


-No me gusta esto de esperar a que lo mate para saber a que atenernos.- comenté.- puede que nos resulte fácil o difícil, pero que aquel hombre pierda la vida no va a cambiar mucho las cosas…


En ese momento el capitán de la fuerza blindada se acercó hacia nosotros.


-Detectives, para cuando lo dispongan mis hombres estarán listos para actuar.- nos dijo con cierto tono antojadizo.- La lluvia no cede y quizás debamos estar aquí toda la noche si es que de esperar se trata.


Warren se encargó de contestarle al capitán y a la vez tranquilizarlo. Yo mientras tanto me preguntaba sobre las cosas que se podían estar diciendo aquel niño y ese hombre..................


-¡Por favor!, ¡déjame ir!.... ¡me has confundido con alguien!...¡te lo suplico!


-No puedo dejarte ir aún…-contestó el muchacho.- eres mi carnada.


-¿Tu qué?... ¡¿que soy tu quee?!


-Mi carnada…-volvió a decir tranquilamente.- Allá a unos 250 metros de distancia hay un grupo de policías que esperan a ver cómo te mato y luego así sabrán que tan seguros están frente a mí. Pero no cuentan con que yo ya sé esto y simplemente me quedaré sentado sin hacer nada…, se sentirán impacientes, de seguro querrán salvarte… y comenzarán a acercarse rodeando este depósito de chatarra, aparecerán a mis espaldas y cuando estén lo suficientemente cerca… morirán todos.


-¿Eh?, ¡¿qué dices?!...¿hay unos policías ocultos allá lejos?


-Así es.-contestó el chico.- Podrías gritar auxilio con más fuerzas, a lo mejor así vienen pronto y acabamos luego con este trámite.


El hombre comenzó a gritar desesperadamente por ayuda ahora ya sabiendo que unos policías aguardaban a los lejos............


-Creo que es hora de actuar… es solo un niño y estamos armados, hasta cierto punto es casi ridícula esta situación.- dijo Miller ya al borde de la impaciencia.

Los tres nos miramos y acordamos en que no podíamos seguir arriesgando la vida de aquel pobre tipo, la propia situación se tornaba agónica. Nos dirigimos al grupo blindado que nos acompañaba para hablarles.


-Bueno, es hora de que actuemos.- comenzó a decir Warren.- Señores, el muchacho se llama Joseph Rathbone y tiene alrededor de 12 o 13 años de edad, es hijo de una madre enferma que suele drogarse constantemente. La mujer se encuentra desaparecida y no es descabellado pensar que el muchacho probablemente la haya asesinado. Les advierto que el chico es de alta peligrosidad y si algo malo ocurre tenemos órdenes de disparar a matar...


En aquel punto del monólogo no pude evitar mirar a Warren a los ojos, por un momento me pareció que exageraba,… pero al recordar los sangrientos hechos anteriores no podía culparle por eso. Comenzamos a caminar rodeando el depósito de chatarra, la idea era sorprender al chico por sus espaldas..............


El muchacho súbitamente se puso de pié y dirigió su mirada hacia los automóviles abandonados que descansaban a la distancia, una sonrisa iluminó su rostro.


-¿Eh?, ¿qué ocurre?, ¿porqué diablos sonríes?....- le preguntó el hombre colgado boca abajo


-Ya vienen por mí….- le contestó el chico. Luego pareció dirigir sus palabras al aire.-... no podíamos esperar menos de ellos, ¿no es así amigo mío?


La fantasmal figura alada que acompañaba al muchacho a todos lados asintió de una manera grotesca y sanguinaria.


















***



De pronto tuve una sospecha... una leve sospecha de algo...

LEON S. KENNEDY, 02:12 A.M.


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jueves, 16 de diciembre de 2010

Milagro macabro



















CAPITULO 2


En un pequeño bar de la ciudad se encontraban dos hombres, uno de ellos era Lou Achomsky, conocido delincuente de poca monta que solía cometer varios asaltos y robos en la zona. Hasta hace algunos meses había salido de la prisión estatal y comenzó a vivir en el departamento con una mujer que tenía un hijo. Lou le contaba a su amigo las cosas que planeaba realizar.


-Tengo todo ya bien planificado, Walter…- decía el delincuente.- ese mini-mercado no tiene cámaras de vigilancia… es perfecto para robarlo…


-No lo sé, Lou… soy solo un saca-borrachos de este bar, no intento hacerme rico rápidamente. Tampoco quiero volver a delinquir…


-No seas pusilánime, Walter… ser un saca-borrachos no es algo de lo cual enorgullecerse. Todo el mundo está robando y haciéndose millonario mientras tú todavía lo piensas. ¿Acaso crees que voy a trabajar en algo honesto?... ¡ni muerto!


-Pero, ¿Qué hay de la mujer con la que vives?


-Es una drogadicta inútil… aunque vaya que si sabe como entretenerme en la cama jejeje… sino fuera por eso ya la habría arrojado a la basura… no es capaz ni de pensar… y ese hijo, ese estúpido hijo que tiene… a veces me mira con odio, ayer le golpeé en la cara y le destrocé el ojo izquierdo. Ahora ya ha aprendido a tenerme más respeto…


Lou se sirvió un poco más de Whisky en el vaso, su amigo Walter tan solo le miraba.


-¿Y no te hiciste de amigos en la prisión?, ¿alguien a quien puedas acudir ahora? - preguntó de pronto Walter.


-Claro que los hice… pero siempre he preferido contar con tu ayuda, Walter… mi viejo amigo Walter… juntos volveremos a ser criminales con dinero…


La voz de Lou sonaba grave y rasposa, aquel tono malvado no hacía mas que inspirar temor en Walter quien desde hace mucho tiempo deseaba abandonar la vida criminal.


-Yo ya he tomado una decisión, Lou… lamento no poder ser más tu compañero.


Lou sonrió, le parecía graciosamente absurda la posición de su amigo.


-No lo puedo creer….- dijo Lou sonriendo.- todo por querer llevar una estúpida vida honesta… con un maldito trabajo inservible que apenas y te da para comer… vas mal, Walter, vas muy mal.


Walter iba a responder, pero de pronto ve que un chico entra al bar… se trataba del hijo de la drogadicta que vivía con Lou.



















-Oye, Lou… ¿aquel no es el muchacho que vive contigo?, ¿que no es el hijo de la mujer con la que vives?


El criminal se da vuelta y comprueba que efectivamente el muchacho es el mismo a quien él había golpeado en el ojo izquierdo. Al parecer venía hablando solo.


-Es cierto, ¿y qué hará ese estúpido aquí?


-Es raro…- comentó Walter.-… ¿y porqué diablos viene hablando solo?


En efecto, el chico abrió la boca un par de veces como si estuviera en medio de una oración…o rezando. Luego caminó en dirección a la mesa en donde se encontraban ambos hombres. Se detuvo justo frente a Lou y dijo:


-Jamás te di permiso para tocarme…


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-Luego de eso… todo se puso negro, no vi nada… solo escuché gritos y llantos a mi alrededor.- terminó por contarnos Walter


El testigo del segundo asesinato masivo a pocas horas de nuestra llegada a Princeton nos tenía absolutamente asombrados con su relato, Miller sostenía la grabadora mientras que Warren anotaba en su libreta los detalles que mas le llamaban la atención.


-¿Qué clase de gente era la que visitaba aquel bar?- le pregunté a Walter.


-Delincuentes. Todos en su mayoría eran criminales.- nos contestó.- y eso es lo que aún no logro entender… no sé que clase de horror llegó al bar que todos esos hombres despiadados y asesinos comenzaron a llorar como niñas y a pedirle ayuda a Dios… fue una masacre. Los gritos, no puedo quitar esos gritos de mi cabeza… comencé a sentir que caía agua sobre mi cuerpo, por un momento pensé que llovía, luego supe que se trataba de la sangre de los demás que me salpicaba…


-Walter, háblenos del niño… ¿usted le conocía?


-No. Al menos no recuerdo haberle visto antes…


-Usted dice que primero se le oscureció todo y luego comenzó la masacre en el bar… ¿no es así?, ¿cree usted que el niño pudo haber asesinado a esos hombres?- preguntó Warren.


-Sí. Creo que el muchacho lo hizo. Creo que no me mató solo porque soy miserable y viejo… y porque ya hace mucho dejé de ser criminal… por eso se apiadó de mí y solo me arrancó los ojos antes de comenzar a asesinar a todo el mundo.



















¿Qué demonios ocurre?...

LEON S. KENNEDY, 00:23 A.M.

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