sábado, 6 de marzo de 2010

Los verdaderos amigos

Historia envíada por Mauricio Gaytan Rodriguez, de México.(¡gracias!)




















Los últimos dos zombies que maté, apenas unos jóvenes, aún merodean por mi cabeza y me tienen desvelado… me han hecho recordar mi juventud, mis amigos y mi escuela.
Recuerdo a mis amigos de la secundaria: Marco, Jim, Lady y Vanessa. Éramos los amigos perfectos, de esos que uno siempre echa de menos cuando no están y que sueña con tenerlos antes de conocerlos. Recuerdo que a mi me gustaba unan chica llamada Jennifer Grey. Era la mas hermosa y popular de la escuela y tenía un plus, era ni mas ni menos que la hija del alcalde de la ciudad.

Mis amigos me decían que ella no era para mí, que dejara de soñar, pero yo no les hice caso. Hasta Recuerdo una conversación que tuve con Jim unas semanas antes de graduarnos, le confesé que me iba a declarar ante ella, obviamente Jim se encargó de hacerme parecer un idiota.

-Ella te va a rechazar- me dijo él mientras intentaba destapar una botella de tapa dura.- A no ser que te conviertas en un jugador de futbol ella te aceptaría

-No importa, Jim, no tendré nada que perder si me declaro- le respondí.-no quiero abandonar la escuela y luego mortificarme con la pregunta: ”¿porqué no me declaré?”

-Es que no la conoces…- volvió a insistir, esta vez mirándome a los ojos.-ella NO TE ACEPTARÁ, y además de eso le contará a sus amigos quienes se burlarán de ti, ya sabes de quienes hablo, el “grupito” aquel…

-Me importa un bledo eso, total, ya no queda nada para terminar la escuela.

-Bueno no te rogaré, anda y dile, pero lo mas seguro es que te rechace. Si te gustan las humillaciones, pues no te detendré.

Luego le contesté algo, pero no recuerdo qué. Hace mucho que no me acordaba de esta charla con Jim, ¿qué habrá sido de él? Extraño ese tipo de gente, la que se preocupa por uno. También recuerdo cuando conocí a mi grupo de amigos: Marco stv…starv…, algo así, a Jim McCain, lady Williams y Vanessa Carlton. El primer día de escuela, fue un accidente y un grandioso accidente he de decir.

Ocurrió pocos minutos antes de la hora de clases, yo estaba buscando mi casillero y en el momento que lo encontré vi pasar a lady, estaba dirigiéndose a su clase cuando de la nada aparecieron unos bravucones (de esos que nunca faltan)… eran del ultimo año, y le encararon. Era bastante obvio que le querían quitar algo, pues ellos eran de ultimo año y ella apenas una niña. No sé de donde saque el valor y la valentía para enfrentarlos, supongo que de las peliculas y superhéroes de aquel entonces, me acerqué y les dije:

-¿Porqué no se meten con un hombre, y que sea de su tamaño?

Mis pies temblaban y mi corazón latía furiosamente, tragué un poco de saliva, lo que fue advertido por uno de los chicos. Justo cuando uno de ellos me iba a responder, apareció un profesor atrás de mí… Bell, creo que era su nombre.

-Con que molestando otra vez a los recién ingresados, ¿no?- le dijo Bell al muchacho mas grande de aquella pandilla.

En esos momentos sonó el timbre y ellos desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos del pasillo.

-Kennedy – me dijo.- si te vuelven a molestar, nada mas dímelo. Ahora vayan a clases.

-Si, muchas gracias.- le respondí casi avergonzado.

Lady, quien se había mantenido al margen por un instante, se acercó a mi.

-¿Como te llamas?- me preguntó.

-Leon

-Lindo nombre- me dijo sonriendo.- muchas gracias.

-De nada- le respondí, ¿tú como te llamas?

-Lady…

-Lady, ahh ese si que es un bonito nombre

En mi primer día ya me había hecho una amiga. Después conocí a marco en la clase de computación, recuerdo muy bien que no había computadoras suficientes para todos. El profesor Tomas Lee (un profesor bastante gracioso bueno para contar chistes) nos dijo que nos acercáramos a uno de los compañeros que ya estuvieran trabajando en algún PC.

-Hola, ¿me avisas cuando termines?- le dije con una vez casi de bebé

-Es toda tuya…- me respondió levantándose de su silla.

En esos momentos que la ocupé, él se me quedo viendo como trabajaba, Marco sabia lo suficiente sobre diseño de paginas webs y todo acerca de la nueva cosa esa (por aquel entonces) llamada “Internet”. Yo, en cambio tuve suerte de que me hubiese dejado la computadora encendida. No sabía hacer nada y cuando me vio que mi rostro estaba colorado como tomate creo que se compadeció de mi y me ofreció su ayuda.

Ya me había hecho un segundo amigo. Saliendo de clase iba platicando con él, todos los alumnos salían de sus aulas y en esos momentos choqué con mi estimada amiga Vanessa, por accidente le tire todas las cosas.

-Lo lamento.- le dije.- déjame ayudarte.

Ella solo sonrió y yo me agaché a recoger sus cosas

Aquí está todo.- dije finalmente sonriendo.- ¿Cuál es tu nombre?

-Carlton, Vanessa Carlton.

-Ok, lo siento, Vanessa.

-Descuida, es mi culpa también por no fijarme.

Cuando reanudé mi marcha, me di cuenta que Marco ya no me acompañaba más, se había esfumado en medio de todo el montón de estudiantes.

En la hora del almuerzo por lo general si eres nuevo no sabes en que mesa sentarte ni con quien. Caminé hacia una mesa que se encontraba en una esquina, junto a una ventana, en el lugar no había nadie. Apenas le iba a dar la primera mordida a mi emparedado cuando alguien se sienta al otro lado de le mesa justo en frente de mi, era Jim.

A Jim lo conozco desde el kínder pero luego nos tuvimos que separar, sus padres se divorciaron y Jim se tuvo que mudar a Texas con su mamá. Tuve contacto con él durante 1 año, en su ultima carta me dijo que había encontrado novia…, en fin.
Bueno, él estaba allí sentado frente a mí, creo que me dijo lo siguiente:

-¡¡Que pequeño es este mundo,Leon!!

-¿Eh?- me limité a mirarlo con extrañeza.


-¿No me recuerdas?
-La verdad no…- le dije intentando hacer memoria.

-Soy yo, Jim…

Al instante se me vino a la memoria nuestras travesuras en los primeros años de primaria.

-¡Vaya!, que suerte tengo de haberte encontrado aquí.- le dije aliviado de ver a alguien conocido en esa especie de prisión infantil.

-Pues, lo mismo digo.

Luego, de improviso y apareciendo de la nada se acercó Lady, a quien se le habían acercado aquel grupo de bravucones, me rodeó el cuello con sus brazos.

-Que bien, voy a almorzar con mi héroe.- Dijo

-¿Héroe?- preguntó Jim sin entender nada.

- Es una larga historia- dije medio sofocado.

-Jeje, siempre te ha gustado ayudar a los demás… deberías ser policía, Leon.- me dijo Jim a modo de broma, yo solo lo observé con extrañeza.

-Bueno los voy a presentar. Lady he aquí a mi amigo Jim, Jim ella es…lady

En esos instantes Vanessa aparece y se sienta con nosotros.

-Hola, ¿me puedo sentar aquí?

-Claro que si, cuñada- respondió Lady

-Ah, ¿ustedes dos se conocen?- preguntó Jim refiriéndose a Vanessa y Lady.

-Claro, desde pequeñas.

Luego fue Marcos, quien se acercó al grupo

-¿Me puedo sentar?- peguntó con una sonrisa.

-Si, oigan este es marco lo conocí en mi clase de computación- dije presentándolo ante los demás.

-Hola.- saludó él de manera educada y se sentó junto a mí.

En ese instante, y sin saber porqué, comprendí que seríamos todos muy buenos amigos. Comenzamos a conocernos cada día, en cada clase nos apoyábamos no nos importaba lo que decían de nosotros si nos perseguíamos unos a otros jugando, o si nos reíamos de cualquier cosa, la verdad no nos importaba.

Lo ultimo que supe fue que marco se graduó en informática en Harvard, Vanessa estudiaba piano y ballet y la apoyamos en su decisión de irse a Nueva York a continuar sus estudios. Al graduarse de la academia de Ballet, conoció las presiones a las que están expuestas las bailarinas profesionales y lo abandonó. Volvió a dedicarse al piano y comenzó a escribir canciones, fue a la universidad de Columbia, trabajó como mesera y comenzó a tocar en bares y clubs. Así conoció a Peter Zizzo un busca talentos ella se volvió una famosa compositora después de eso nunca pude hablar con ella. Jim logró ser un grandioso cirujano, trabajó en Washington DC., supongo que aún debe ejercer ahí. Con la última que tuve contacto fue con Lady
Ella me dijo que se había casado con un español llamado Cayetano se fue a vivir al país Vasco con él, tuve la oportunidad de conocer a sus hijos Tom y Javier antes de que se fueran.

Lo último que me dijo fue: “Hasta pronto, mi héroe”.


Es duro echar una mirada al pasado y luego contemplar mi solitaria realidad. ¿Aún seguirán los cuatro con vida?, ¿podremos reunirnos alguna vez?






Por cierto que Jennifer Gray me rechazó, terminó de novia con el mismo tipo con quien luego se casó y luego la mató de un escopetazo en un arrebato de celos, luego él se voló la cabeza…

Me tocó asistir en los peritajes del caso.


LEON S. KENNEDY, 00:36 A.M.

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viernes, 12 de febrero de 2010

Tres deseos



















Bajo las profundidades de una extraña y singular caverna ubicada en los alrededores de un mar que desconozco, pero que en él los vientos soplan con una intensidad poco habitual, me encontré con una botella dorada que ahora que lo pienso mas parecía que fue ella quien me encontró a mí. Al destapar su boca pude ver que una silueta se materializó bajo un vapor color púrpura, parecía sonreír.

Una voz gruesa y metálica hizo temblar los cimientos de la cueva como así también mi alma:


-Hola, muchacho ¿Cómo va todo?- me dijo esa silueta color púrpura con esa macabra voz.- te puedo conceder tres deseos… si es que no te tardas tanto.


No logro expresar ni encontrar las palabras adecuadas para describir como me sentí en ese momento. Se produjo un silencio casi sepulcral y yo no podía creer los que mis sentidos me ofrecían. Me quede mudo y paralizado ante lo que estaba ocurriendo y mas aún al reflexionar sobre la oportunidad que se me estaba dando.


-… si es que no te tardas tanto…- repitió la silueta salida de la botella.


Comprendí que debía darme prisa y finalmente abrí mi boca, le dije que deseaba estar siempre contento y vivir toda mi vida así, en donde cada cosa me hiciera feliz, también deseé ser siempre joven y jamás nunca envejecer, la silueta me dijo: “concedido y hecho”.

Fue ahí que algo cambió en el aire y yo no sabía lo que era, algo invadió mi espíritu y enrareció el ambiente del lugar. Fue un leve estado de gloria que por poco me hizo olvidar que aún me quedaba un último deseo y en ese instante quise irme a mi casa.


-Llévame a casa.- le pedí finalmente.


La silueta aumentó su tamaño e hizo una breve pausa antes de contestarme.


-Lo siento.- me dijo con esa monstruosa voz.- pero así no es como funciona esto… has caído en una trampa… y soy yo quien finalmente puede irse.


“Adios”, me dijo finalmente y alcanzó un tamaño casi gigante dentro de la caverna para luego salir a través de una obertura que se encontraba en lo alto de esta, abandonándome a mi suerte. Nuevamente sentí que algo cambió en el aire y yo no sabía lo que era, algo invadió mi espíritu y enrareció el ambiente del lugar. Aconteció un segundo estado de gloria que derivó finalmente en la tristeza más solitaria y terrible que un hombre puede soportar.


Me di cuenta que mi ingenuidad y codicia pagaron el precio que de la libertad que requería esa extraña cosa color púrpura que habitaba la botella dorada. Aislado, abandonado, sin agua ni comida, comprendí que tan solo debía sentarme a esperar que llegara mi muerte, pasaron un par de días creo antes de decidirme a enviar esta carta metida dentro de la botella dorada por un minúsculo conducto subterráneo de agua salada que desembocaba presuntamente en el mar. Ya es igual para mí si me rescatan o no, solo he decidido enviar esta carta para no quedarme en solitaria compañía de esta terrible experiencia.






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Ahí terminaba la carta que una vez encontré a orillas del río Miskanic cuando yo tenía alrededor de 14 años, recuerdo haber quedado muy impactado tras leerla, pero luego de habérsela enseñado a algunos amigos terminaron por convencerme que se trataba solo de un fraude, un engaño, escrita por cualquiera que no encontraba nada mejor que hacer.


¿… o quizás no?





Demasiado somnoliento como para responder a esa pregunta...
Leon S. Kennedy, 23:56 P.M.



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martes, 26 de enero de 2010

Hoy debí haber muerto






















Tengo Tres teléfonos móviles.


-Uno para mis conocidos, no diré amigos porque la verdad que no son tantos los que me llaman a ese número.

-Otro de contacto secreto que suelo tener para quienes deseen hablarme de asuntos totalmente confidenciales, ya sea negocios o recompensas etc. Pero no es mas que un señuelo.

-Y el tercero que es el VERDADERAMENTE secreto y solo es conocido por altos personeros de gobierno.

Pues bien, a ese tercer teléfono móvil recibí una llamada ayer por la tarde, si no desconfiara tanto de mi propia memoria diría que la voz femenina con la que hablé me sonaba algo familiar, pero no estoy seguro ahora.


-Leon Scott Kennedy…- me dijo acentuando cada sílaba de mi nombre.


-¿Quién es?- pregunté de inmediato.


-Tengo un trabajo para ti… me han dicho cosas muy interesantes sobre tu persona.


-Escúchame, nena. Si no me dices quien eres te cortaré dentro de los próximos tres segundos.


-Mi nombre es Sasha… este número me lo dio mi amigo el senador Patrick Wright, que entiendo también es gran amigo tuyo.


Bajo un tira y afloja de preguntas y contrapreguntas para ver el grado de seguridad de quien me llamaba, llegamos a un acuerdo cuando ella nombró a mi amigo senador del gobierno llamado Patrick Wright, según me dijo, él le ofreció mi número de teléfono puesto que solamente yo podría ayudarle en el problema que ella tenía. No me detendré en los detalles, pero tenía que ver con vigilar y cuidar el traslado de unos medicamentos que harían una parada en esta ciudad para luego volar hasta un país de Africa.

Finalmente salió humo blanco, y el trato estaba sellado, si mi amigo Patrick Wright confiaba en esta mujer que a todo esto se hacía llamar Sasha Allen, pues ¿Qué había de malo en dar un paseo por Africa?

Acordamos juntarnos hoy en la tarde. El punto de partida sería en una gran bodega ubicada al noroeste de la ciudad, un automóvil nos llevaría a mí y a Sasha hacia un aeropuerto privado, pero… nada de eso ocurrió.

Al llegar me entrevisté con un sujeto que de haber seguido mi instinto le hubiese metido dos balas en la cabeza antes de estrechar su mano, me hizo esperar un largo rato mientras él supuestamente hablaba por teléfono, cuando me harté y le iba a pedir explicaciones, apareció de la nada y me dijo que Sasha estaba ya en el aeropuerto esperándome puesto que yo me había “tardado mucho”, quise golpearle ahí mismo, pero bueno… siempre me he visto a mi mismo como alguien educado, así que cuando me dijo que me llevara yo el automóvil para que fuera lo antes posible al aeropuerto, pues le hice caso y cogí las llaves sin mayor preocupación. Sin embargo la naturaleza con lo sabia y maravillosa que puede llegar a ser muchas veces hizo que se apoderara de mi unas fabulosas, grandiosas e irresistibles ganas de ir al baño justo antes de encender el motor del automóvil por lo que me volví a levantar del asiento y salí en busca del desagradable sujeto para que me prestara un baño (si es que lo había) y fue cosa de segundos para que una gigantesca y devastadora explosión surgiera desde el automóvil en el que momentos antes estuve sentado. Luego que pude recuperarme de la sorpresa y logré ponerme de pie, ví que el maldito me observaba desde cierta distancia.


-¡Maldición! – exclamó enfurecido a la vez que sacaba una metralleta corta desde sus ropas.


No hace falta ser un genio para darse cuenta que la bomba era para mí, había caído en una emboscada fallida y el sujeto ahora me quería muerto. Logré esconderme tras unos enormes tarros de cemento que habían en la bodega mientras el sujeto descargó tres y hasta cuatro cartuchos de balas sobre mí, tuve suerte que ninguna bala me rozara siquiera, ahora me tocaba contraatacar. Saqué mi pistola y al levantarme con espanto pude ver que al sujeto se le habían sumado unos 8 hombres más armados hasta los dientes, esa era la señal de mi huída.

Logré salir de ese infierno de la única manera que suelo hacerlo: abriéndome paso, y eso quiere decir: no tengo idea como lo hice, pero lo hice.

Luego de ese episodio necesitaba encontrar algunas respuestas, por lo que decidido llamé a mi amigo el senador Patrick Wright, mejor ni lo hubiera hecho… en su oficina me comunicaron que había fallecido la noche anterior ahogado en la piscina de su propia casa… vaya extraña circunstancia.

Siempre te recordaré, Patrick, sobre todo porque voté por ti.

Ahora como buen policía estoy en mi casa intentando armar el rompecabezas, me habían preparado una emboscada, la mujer al teléfono me dijo que Patrick le había dado mi número, Patrick falleció anoche “ahogado en su propia piscina”.

¿Quién me desea ver muerto?


… quizá esa no es la pregunta correcta…


¿Quién NO me desea ver muerto?, a estas alturas del partido mi nivel de paranoia está en las nubes.


Si no fuera porque creo aún estar en shock, diría que la voz se parecía mucho a la de una vieja conocida llamada Ada Wong, pero eso es muy poco probable…







Ya es hora de cambiar el número de mi teléfono móvil...

Leon S. Kennedy, 23:46 P.M.



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miércoles, 6 de enero de 2010

Chris Redfield... es un buen tipo






















Hoy me he despertado con un pensamiento dedicado a Claire Redfield, por caprichos del destino nos hemos encontrado en mas de alguna ocasión y debo confesar que hasta el mismo instante en que estoy escribiendo esto me arrepiento de no haberle pedido su número teléfonico.

A través de un informante que tengo en el gobierno me he enterado de lo que ha ocurrido con su hermano Chris Redfield y el Uroboros, según tengo entendido se trata de la muerte de Albert Wesker, espero conocer mas detalles conforma vaya pasando el tiempo. Esto me lleva a pensar que el buen Chris y su hermana se han hecho de muchos enemigos nuevos, Wesker es (o era) un hombre poderoso que por su naturaleza mercenaria arrastraba con él muchos intereses políticos y económicos, pero también sé que esa dupla se puede cuidar sola.

Casi se podría decir que por circunstancias del azar en mi vida prácticamente no hay espacio para el amor, de hecho no lo hay, sin embargo no dejo de imaginarme a veces el llevar una vida normal, con la mujer de mis sueños.

¿Será esa mujer Claire Redfield?

¿Qué pensará su hermano si algún dia me le declaro a ella?, supongo que pensará que está todo bien, pues Chris Redfield… es un buen tipo.


Bah, creo que no debí haber bebido tanto esta noche, mañana borraré esto de mi diario…





...ya basta de idioteces, mejor me vendría dormir...
Leon S. Kennedy, 02:16 AM


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martes, 3 de noviembre de 2009

Tu novia, tu amante... la soledad

















Hoy por la mañana fui a ver la tumba de mi querido amigo Phill Voguel. Es extraño asistir a un cementerio en donde sabes que no hay nadie, es decir, está la tumba, la lápida, el ataúd de Phill… pero no está el cuerpo.

Según el informe oficial el caso se catalogó como suicidio, todos los amigos y la familia de Phill se quedaron y aceptaron esa versión, incluso yo mismo, puesto que la personalidad depresiva de mi buen amigo era algo altamente reconocible. Sin embargo el cómo se llegó a esta instancia es lo mas raro y poco ortodóxo que me ha tocado ver, y lo paso a contar en seguida.

Fue la noche de brujas de hace dos años atrás cuando fui a visitarle a su casa, él no se encontraba ahí, pero si estaba su madre con quien tengo una muy buena relación. Ella me comentaba cosas sobre Phill, de que andaba muy triste este último periodo, de que se había separado de su actual novia etc, etc. cuando por radio logré captar una llamada policial en la cual daban aviso de un incidente ocurrido cerca del río del condado, la madre de Phill producto de una especie de intuición y paranoia muy común en madres posesivas-preocupadas me rogó que la llevara al lugar de los hechos narrados por radio. Y así lo hice, llegamos al lugar en el cual precisaban asistencia policial al cabo de unos 20 minutos y gracias a mis contactos en el departamento central mas mi reputación, el oficial a cargo nos dejó permanecer en el lugar que ya estaba siendo acordonado por los demás policías.


-¿Qué ha ocurrido? – Pregunté.


-Unos vecinos del lugar llamaron diciendo que un tipo había enloquecido y había estado gritando a los cuatro vientos que “algo lo venía a buscar”, traía una pistola y había dado unos disparos al aire.- Me contestó el oficial.


-Vaya…- dije muy sorprendido.- ¿algún rastro del sujeto?


-No, ninguno… tan solo encontramos el arma al borde del río mas esta billetera con una identificación y una carta.- me respondió el oficial enseñándome la identificación que había en la billetera.- su reputación lo precede, señor Kennedy, le agradeceremos mucho si nos puede ayudar en esto…


Cogí la bolsita plástica en la cual se dejaba ver la identificación del hasta entonces “extraño sujeto loco” y reconozco que me sorprendí solo levemente al comprobar que se trataba de mi amigo Phill Voguel, disimuladamente miré a su madre quien se encontraba a unos 6 metros atrás de mí con una evidente preocupación, por lo que cogí del brazo al oficial e intenté alejarme unos pasos de ahí.


-Pues, si el arma tiene las huellas digitales de Phill Voguel – le dije a quien estaba a cargo.-cerrarían el círculo, hasta el momento esta evidencia es puramente circunstancial, no hay como comprobar que él fue quien dio esos disparos.


-Es verdad… - me contestó con aire pensativo.- mmm… quizá desee ver la carta que encontramos junto a la billetera, tome.


Cogí la carta y al instante noté que la letra no pertenecía a mi amigo, me dispuse a leerla y decía algo así:

“ Te he observado día y noche, engañándome con aquella mujerzuela, me atrevo a llamarla de esa manera porque ella también me conoció, asi como tantos me han conocido…

Eres tú quien no entiende que me perteneces, jamás serás mas feliz que estando conmigo… yo te cuidaré y nunca te separarás de mí, ¿no te das cuenta que estamos hechos el uno para el otro?

Sé muy bien que mientras estuviste en sus brazos, tú te olvidaste de mí y creías ser feliz, pero ahora que te has separado de ella has regresado junto a mí, seré por siempre tu amante… tu novia, el amor de tu vida….


La soledad “



Algo así decía la carta, la verdad es que no recuerdo muy bien, pero lo que si tengo bastante claro es que la firmaba alguien que decía ser …”la soledad”.

Pobre Phill, siempre solo e incomprendido, la idea del suicidio se me pasó por la mente apenas y terminé de leer la carta. El oficial a cargo prometió hacerme saber si las huellas de la pistola coincidían con las de mi amigo y sobre algún avance en la investigación sobre su paradero, yo me enfrentaba a la terrible misión de comunicarle todo esto a su madre que se encontraba ahí mismo en el lugar.


Pasaron unos meses y como era de esperarse las huellas de la pistola coincidieron con las de Phill, por lo que no era coincidencia el que se encontrara ahí mismo su billetera y esa carta, luego de un año de intensas búsquedas en el río y por sus alrededores no se encontró cuerpo alguno. A los meses después el oficial a cargo fue promovido a otra ciudad y dejó el caso abierto, hasta ahora nadie ha podido hacer nada, por lo que de forma simbólica las autoridades aconsejaron a la familia aceptar la pérdida.

Es muy extraño todo esto que he contado y mientras estaba en el cementerio una fría brisa recorrió mi cuerpo, y me hizo recordar aquella singular carta y su remitente… “la soledad”…





Aún cuando estoy sin compañia, me siento observado a veces...

Leon S. Kennedy, 00:23 A.M.


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sábado, 22 de agosto de 2009

El misterioso rescate de Rusell Hawkins

























Recuerdo a Rusell Hawkins, piloto de la fuerza aérea quien naufragó cerca del triángulo del diablo.

Fue hace dos años atrás, un 22 de Enero. Recuerdo que abordamos el helicóptero aquella tarde con la esperanza al menos, digo “al menos” de encontrar su cadáver ya que las aguas de aquel lugar son particularmente violentas y salvajes. Acompañé a Richard Susman, experto rescatista quien me iba conversando muchas cosas en el camino:


-Espero que tus ojos sean buenos, Kennedy…- Me dijo mientras se ajustaba su cinturón al arnés de seguridad.- esto es el equivalente a querer encontrar una pelota de basketball en medio del océano ¿entiendes?


Yo asentí con la cabeza.


-Te lo digo porque en el mar lo único que distingues del cuerpo de una persona sobre las aguas es su cabeza, es el equivalente ¿comprendes?


Volví a asentirle con la cabeza.


-Bien… por lo que veo no tienes problemas de comprensión.- Me dijo mientras me acercó unos binoculares.- toma, echa un vistazo al mar es posible que la corriente lo haya arrastrado hacia este punto.


Reconozco que al cabo de dos horas y de los no muy positivos resultados de búsqueda temí lo peor, pero por alguna razón Susman se mostraba confiado, para él no había duda de que lo íbamos a encontrar.


-He rescatado a personas después de hasta 6 o más horas de búsqueda, Kennedy…- Me dijo Susman mientras masticaba su chicle de menta.- en esta profesión la paciencia es lo que hace la diferencia… ¡hey, Carl! ¡avísame cuando estés sobre el triángulo!


El piloto le hizo una señal de “afirmativo” con la mano mientras inclinaba la dirección del helicóptero hacia la derecha. Creo que luego pasó alrededor de una media hora hasta que el piloto nos dio el aviso de que sobrevolábamos el área del accidente aéreo. El sol comenzaba a esconderse ya y eso empeoraba las condiciones de búsqueda.


-Bien, Kennedy… estamos contra el tiempo e intentar encontrar una pelota de basketball en el mar y sobre todo de noche, pues es muy difícil, nos iría mejor encontrando la maldita aguja en el pajar.- Me dijo con su extraño y particular sentido del humor, mientras continuaba mascando su chicle de menta, ya llevaba casi 2 horas con el en la boca.

El helicóptero se ubicó en altura y se movía lentamente, pues las olas que producía el movimiento de las hélices mas el reflejo del atardecer en las aguas provocaban unos engañosos efectos ópticos. Paulatinamente el helicóptero comenzó a recorrer el perímetro y nosotros observábamos el océano en búsqueda de cualquier cosa anormal que sobresaliera, hasta que de pronto lo vi. Primero creí que era un efecto de las olas, pero luego gracias al zoom de los binoculares pude comprobar la cabeza del piloto.


-¡Susman, mire justo hacia el frente! - Le dije sin dejar de mirar la posición del náufrago, pues corría el riesgo de perder su ubicación si me descuidaba.- exactamente a las 1200… digamos 100 metros aproximados de distancia…


-¡Es cierto!, ¡ahí está la pelota de basketball! – Dijo Susman evidentemente emocionado.- ¡Carl! ¡a la derecha con movimiento suave!, ¡vamos!


El helicóptero finalmente se suspendió en el aire justo sobre el piloto náufrago quien al parecer flotaba gracias a su chaleco salvavidas, no parecía dar muestras de vida. Susman se ciñó el arnés y lentamente comenzó a descender hacia el mar desde el helicóptero, la operación fue todo un éxito, al cabo de minutos ya estaba de regreso otra vez con nosotros y en sus brazos el cuerpo del piloto perdido. De pronto el hombre rescatado abrió sus ojos.


-Tranquilo, Hawkins…- le dijo Susman.- tómatelo con calma, estás saliendo del shock así que respira lento y pausado…


-¿Quiénes son ustedes?...- preguntó el náufrago.


-Rescatistas de la guardia norteamericana, me acompaña el oficial Leon Scott Kennedy.- Respondió Susman.- se pondrá bien, Hawkins. Ha tenido suerte de que ese anticuado chaleco salvavidas resistiera…


-¿Porqué me llama Hawkins?


-Está saliendo del estado de shock, es lógico que presente amnesia… usted es el piloto Rusell Hawkins de la fuerza aérea norteamericana, salido de la academia hace 4 años…


-No… no… - dijo el piloto incorporándose en la camilla.- mi nombre es Elijah Dunn…


Yo y Susman nos miramos desconcertados.


-Ayer salí desde la base 56 en Florida cuando mi avión cayó al agua…


-Es imposible…- Dijo Susman.- esa base no existe desde hace ya unos 30 o 40 años atrás, si no es que más…


-Hawkins…- Le dije de forma pausada para que comprendiera bien.- está usted en el año 2007…


Entonces él nos miró con un miedo aterrador, parecía estar a punto de llorar.


-Mi nombre no es Hawkins… es Elijah Dunn… y este es el año 1947….- dijo para luego quedarse petrificado del espanto.


Susman le dio un sedante en el helicóptero para ver si al despertar luego saliera del estado de conmoción en el que creíamos se encontraba. Sin embargo supe que al despertar le dijo los mismo a los doctores y paramédicos que le atendían, preguntando por familiares y personas que nadie conocía, en efecto los oficiales corroboraron que no se trataba de Rusell Hawkins, pero tampoco identificaron el nombre de Elijah Dunn en sus registros.

Finalmente Elijah Dunn creo que falleció a finales del año pasado en el manicomio en que fue recluido, diagnosticado de esquizofrenia paranoica.





Listo, ahora a dormir....

Leon S. Kennedy 01:23 a. m.


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sábado, 20 de junio de 2009

La pequeña Rachel












Se supone que toda madre debe querer a su hijo, digo… es lo normal. Sin embargo, algo salió mal en la historia que paso a contarles.

La pequeña Rachel tiene un rostro realmente adorable, es angelical y quizá por ello es que su madre jamás la amó, todo lo contrario… la odiaba al punto de torturarla psicológicamente.

La madre de Rachel era una mujer desquiciada y absolutamente enferma, le hizo la vida imposible a la pobre niña tan solo porque se llevaba toda la atención de su esposo, quien como todo buen padre solo se preocupaba por el bienestar de su hija. Vaya error, los celos rompieron los límites de la cordura en la pobre mujer que terminó por asesinar a su esposo con un cuchillo y luego de eso no encontró nada mejor que acabar con su propia vida ahorcándose en su habitación. Obviamente Rachel fue testigo de todo eso.

Bueno, luego de toda esa horrible tragedia se le asignó la custodia de la pequeña niña a Ingrid Rose, una amable mujer que era la tía, es decir la hermana de su pobre padre asesinado. Las primeras semanas pareció andar todo muy bien, sin embargo de pronto comenzaron a suceder cosas extrañas, Rachel veía a su desquiciada madre muerta en sus sueños, le decía a su tía Ingrid que ella se le aparecía vestida de negro y la amenazaba con que se la llevaría a un lugar horrible, también algunas veces decía ver su rostro en los espejos de la casa… un rostro terrible.

Su tía Ingrid se preocupó mucho y al consultarlo con la asistente social, ésta la derivó a un psicólogo infantil quien le diagnosticó a la niña un estrés post-traumático debido a todas las cosas que vio y soportó mientras su madre vivía, y mas aún el ver en primera fila el asesinato de su padre y luego el suicidio de la mujer. El médico le recetó unas pastillas, calmantes y actividades recreativas, pero nada de eso funcionó… las alucinaciones persistieron hasta que todo reventó un 15 de Junio. Aquel día Ingrid fue a despertar a Rachel a su alcoba porque ya era muy tarde y aún no se levantaba, pero cuando entró al cuarto no vio a la niña en ningún lado, solo un increíble desorden por todo el lugar y sobre la mesita de noche una nota que decía “Ella viene por mí… viene por mí… vien…” y ahí terminaba abruptamente.

La niña desapareció por completo, sin dejar rastro… literalmente se la tragó la tierra. Yo no suelo creer en cosas de fantasmas y hechos muy paranormales, pero debo reconocer que la historia me impactó muchísimo pues cuando Ingrid llamó a la policía al ver que su sobrina había desaparecido, me tocó a mí acompañar al oficial a cargo y recoger esta historia que transcribo en mi diario y que fue la declaración que nos dio Ingrid en el parte policial.

Me parece que la fotografía de Rachel aún está en la oficina del oficial que siguió adelante con este caso. Han pasado ya cerca de 6 años desde que ocurrió esto y la última vez que hablé con ese oficial se me ocurrió preguntarle por Rachel y me respondió que el caso aún estaba estancado por la falta de pistas sobre su posible paradero, de esta conversación habrán pasado unos 8 meses hasta ahora…

No sé porqué me acordé de esta historia que me dieron ganas de escribir aquí... espero pasar una buena noche hoy, solo a mí se me ocurre acordarme de este tipo de anécdotas cuando al otro día debo levantarme temprano...



Leon S Kennedy 00:23 am

...creo que esta noche dormiré con la luz encendida...

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