martes, 25 de mayo de 2010

Frío



















En un pequeño y desconocido pueblo de Canadá, nos encontrábamos Geffrey Thomasson y yo batallando por nuestra supervivencia en medio de una helada y cruda tormenta de nieve. Jamás en mi vida me había enfrentado a un clima tan terrible como el de aquella tarde… o noche, era extraño pues aunque el reloj marcaba las cuatro de la tarde, el cielo estaba ennegrecido por las oscuras y siniestras nubes que parecían querer desplomarse sobre nosotros.


-No puedo mas…- me dijo Geffrey en un momento.- estoy… estoy muy cansado.

Apenas y terminó la frase, cuando se fue al suelo de bruces. Me acerqué inmediatamente para reanimarle, debía evitar por todos los medios que comenzara a quedarse dormido.


-¡Geffrey!- le grité al oído, luego le abofeteé en la cara para que reaccionara.- ¡no te duermas!

Me miró con ojos perdidos, era cosa de minutos para que el crudo frío nos ganara la batalla. En medio de este panorama pude distinguir tras una colina de nieve y a la distancia, dos tenues luces amarillentas que parecían corresponder a unas lámparas de aceite. Dudé un instante sobre la veracidad de lo que veía, pues temía que comenzaran las alucinaciones, sin embargo a esas alturas prefería correr el riesgo a tener quedarme a merced de la brutal tormenta.


-¡Geffrey, hay unas luces un poco mas adelante!- le grité nuevamente al oído, pues el fuerte viento no dejaba oír prácticamente nada.- ¡no te me canses ahora, amigo!

Pasé su brazo izquierdo por mi cuello y me lo llevé casi arrastrando hasta llegar con mucha dificultad a la colina de nieve, una vez allí apoyé su espalda contra el enorme montículo. Volví a comprobar con mi vista para ver si aún estaban las dos luces a la distancia y en efecto ahí se encontraban a una distancia mas cercana que la vez anterior, esto me permitió observar que se trataba de dos lámparas de aceite balanceándose en el porche de una cabaña.


-¡Geffrey!, ¡ya falta poco amigo!, ¡es una cabaña!- le dije, y pude ver que apenas podía mantener sus ojos abiertos. Sus labios morados tampoco significaban algo bueno.

Desesperado volví a pasar su brazo sobre mis hombros y me lo llevé en dirección a la cabaña con todas mis fuerzas, temía caer fulminado en la nieve durante el trayecto. Gracias al cielo aquello no ocurrió y logré llegar con Geffrey hasta la puerta de la cabaña, lo dejé en el suelo casi con violencia, pues me encontraba extenuado debido al esfuerzo hecho. Golpeé con mis puños la puerta de madera y esperé unos cuantos segundo para ver si alguien salía a abrir, sin embargo la situación no me permitía ser tan condescendiente así que retrocedí un poco y comencé a darle patadas a la puerta para derribarla, a la sexta patada logré romper la chapa y con ello la puerta cedió.

Lo primero que distinguí al asomarme fue una chimenea encendida, así que sin pensarlo dos veces cogí a Geffrey por los brazos y los arrastré por el suelo desde el porche hasta el interior de la cabaña junto a la chimenea, luego por cuanto me lo permitían las pocas fuerzas que me quedaban, puse la puerta de entrada en su lugar otra vez asegurándola con lo primero que encontré a mano que fue una silla mecedora. Comencé a sentir mucho cansancio y me recosté en el suelo junto a la chimenea igual que Geffrey, antes de desmayarme grité preguntando si había alguien en la casa, pero todo se nubló y me desvanecí.







Pasó alrededor de una hora o dos.





Lentamente abrí mis ojos no logrando recordar nada de nada, ni siquiera sabía donde estaba. Esta pequeña amnesia me duró mas o menos un minuto hasta que la tormenta, Geffrey, la cabaña y todo fue llegando a mi mente de a poco. Miré hacia el lado y ví que Geffrey estaba en la misma posición en la cual lo había dejado en el suelo al arrastrarle, se encontraba con ambos ojos abiertos observando la pared del techo.


-¿Estas vivo?- le pregunté asustado.


-Sí, ya estoy bien.- me dijo sin dejar de observar el techo.- ¿Qué fue lo que ocurrió?


-La llamada del Canciller de Canadá fue rastreada por los federales y arrojaron las coordenadas sobre su paradero y el de sus secuestradores - le expliqué.-, al llegar aquí el mal clima empeoró… nos dividimos y los otros dos hombres que nos acompañaban al parecer lograron regresar, nosotros nos extraviamos, tu brújula se estropeó, mi teléfono satelital no funcionaba, y una cruda tormenta de nieve se vino sobre nosotros. Al poco andar comenzaste a perder el conocimiento y por suerte esta cabaña salió al paso para refugiarnos.


-Diablos…- dijo lamentándose.- ¿y esta cabaña está sola?


-No lo sé… encontré la chimenea encendida, al parecer el dueño aún no regresa, quizá le sorprendió la tormenta estando afuera, o bien se encuentra durmiendo en una habitación.


Me levanté del suelo, ambos brazos me dolían. Geffrey intentó probar suerte con su propio teléfono satelital a ver si este funcionaba, mientras yo me paseaba por la sala observando las cosas que allí se encontraban, al menos así uno se hace una idea de quien vive o habita en un lugar. Sobre una pequeña mesita del café se encontraban dos extrañas esculturas que si tuviera que definirlas corresponderían a arte abstracto pues no tengo ni la menor idea sobre que podían ser o representar, se trataban de formas ilógicas que asemejaban a lo tentáculos de un pulpo, muy, muy difícil de describir. Lo otro que me llamó la atención después fue una pintura en la cual aparecían alrededor de 20 mujeres vestidas de negro entero, todas ocupando el mismo vestuario y cosa más inquietante aún… las 20 mujeres eran todas iguales, la misma cara. Unas sonreían, otras estaban serias, otras miraban fijo hacia delante, etc. Como si se tratara de 20 gemelas.


-Las damas de negro…- dijo de pronto Geffrey.


-¿Mmm?, ¿Cómo dices?- pregunté volviéndome hacia él.


-Esa pintura que observas… es una leyenda conocida por estas tierras, Leon.- me dijo.





Continúa en el siguiente capitulo





Esto se anduvo alargando, será necesaria una segunda parte

LEON S. KENNEDY, 01:53 A.M.


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2 comentarios:

Mauri dijo...

Nooooooo siempre en cada mometo de alguin esta entretenido leyendo o viendo algo y en lo suspenso dejan a alguin con ganbas de mas XDDDDDDDDDD

Marcelo Carter dijo...

jaja, pues gracias por comentar, Mauri. Ya está lista la 2da parte y final de la historia.