lunes, 1 de abril de 2013

Evil Leon






















CAPITULO 4


Hace  ya dos soles y tres lunas que llegamos al lugar del que nos había hablado el infectado decrépito. De los tres él es el que más hiede y apesta, yo le sigo en segundo lugar…

Tengo problemas para poder identificar conceptos y cosas que me resultan familiares,  ahora me resultan tan ajenos… como fantasmas de una vida pasada. Cada vez hablo peor, ni yo mismo a veces me entiendo, se me han caído cinco dientes y varios mechones de cabello. El otro sujeto… que si mal no recuerdo se llama Peter ha caído en un curioso estado taciturno y silencioso, a veces me observa con extrañeza y luego no deja de observar el suelo…. Se ha convertido en una pálida sombra de lo que antes era, ese sujeto conversador y que junto a mí  planeaba los siguientes movimientos, ahora no es más que un extraño que camina entre nosotros.

Yo me siento a veces lleno de furia y de hambre, no paro de comer. Apenas llegamos a este lugar atrapé a dos niños pequeños… una pareja:, niño y niña. No los compartí con nadie, por suerte Peter y el otro infectado podrido estaban lejos y ocupados de atrapar su propia comida así que pude dedicarme en su totalidad a la tarea de faenarme a los pequeños. Al mocoso le rompí el cuello y a la niña la derribé, eso fue fácil… una vez estando en el suelo reventé su cabeza con una pesada y enorme roca.

En este lugar me di cuenta de algo interesante, cuando el zombie anciano y decrépito mordió a una mujer, esta huyó… pero al cabo de un rato volvió a aparecer igual que nosotros… eso es nuevo para mí, no sabía que nos podemos reproducir de esa manera, me pregunto si algo así me pasó alguna vez… ya no estoy seguro, desde que tengo memoria solo me recuerdo así tal como ahora. Algo sucede, por un momento interrumpo mis pensamientos… un grupo de infectados viene hacia nosotros, son robustos y jóvenes, parecen estar armados con palos y cadenas… hay uno que parece ser su líder.

-¿Quiénes son ustedes y de dónde vienen?- pregunta un esbirro adelantándose del grupo.

-Cómo quieres que sepamos eso…- contesta el infectado anciano.

-Este lugar es nuestro, hediondos… si quieren quedarse deben traernos comida, ¿entienden?

-¿Cómo que es de ustedes?- pregunto, pero al parecer modulo tan mal que no se me entiende.

-Jeje, tú cállate… apenas y puedes hablar.- me dice el esbirro.- Este lugar está bien escondido de los “carne-tibia”, aquí estamos a salvo… pero no es gratis, deben traernos comida todos los días ¿entienden?

Peter, el infectado decrépito y yo nos miramos confundidos. Obviamente esto es de los más injusto, acá todos somos iguales ¿qué les da derecho a estos idiotas a creerse superiores a nosotros? De pronto Peter, quien hace ya mucho tiempo no abría la boca, ahora lo hace…

-Lárguense, no les daremos nada.- dice en tono desafiante.

El esbirro se da vuelta y observa a quien parece ser el líder, este le devuelve un gesto de “adelante”. De pronto el esbirro le propina un feroz golpe a Peter con un palo en su rostro que le desencaja totalmente la mandíbula. Peter cae al suelo y no se vuelve a levantar, otro del grupo de hediondos se ensaña esta vez con el anciano… se lo llevan aparte y se preparan para darle una buena tunda. Me acerco a Peter e intento a reanimarle.

-Hey, vamos… reacciona, ¿Peter es tu nombre verdad?- le pregunto sin estar muy seguro a estas alturas.- por favor, recciona…

Peter me oye, lo sé porque sus ojos se mueven y me miran fijamente, pero su mandíbula… ha quedado totalmente desencajada de su posición natural, su rostro se ha desfigurado por completo. Sorpresivamente una cadena se enreda en mi cuello y me jala para atrás, pierdo mi equilibrio y caigo al suelo… un grupo de 4 infectados me rodea.

-A éste denle duro… se ve peligroso.- dice el esbirro.

Los otros le siguen al pie de la letra, con palos y patadas me golpean salvajemente en el suelo. Puedo sentir como varios huesos se rompen en mi cuerpo, entre ellos los de mis costillas y algunos de mi columna. Uno me da una patada de lleno en el cuello y me lo quiebra… trato de pararme, pero no puedo… siempre un golpe demoledor o un puntapié me vuelve a poner en el suelo. Mi brazo izquierdo se disloca por completo y se parte en cuatro partes quedando totalmente inutilizado. Mi ropa mugrienta y sucia se va rompiendo y asoma la carne descompuesta. A estas alturas ya no lucho… prefiero quedarme en el suelo totalmente quieto, pero la golpiza no termina.

Finalmente y tras un largo instante… soy rematado con una patada en el cráneo que me deja totalmente inmóvil. Me quedo inerte, ellos creen que ya me han aniquilado pues se alejan lentamente. No me moveré… al parecer no me fue tan mal, desde aquí distingo la cabeza decapitada del anciano infectado y el cuerpo totalmente desmembrado de Peter.

He quedado solo… inválido y a mi suerte… en medio de la nada.

Pasa un largo rato y de pronto se oyen automóviles que llegan al lugar… al parecer son los “carne-tibia” vienen a barrer con todo.




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3 comentarios:

Maular vez dijo...

cada vez me deja mas intrigado esta historia, me encanta y solo ando esperando a ver como finaliza es gran historia, me agrado mucho, y el nuevo concepto de darle ese tipo de personalidad a los zombies, me parece increible, ;) por cierto una pregunta marcelo, la mayoria de las ilustraciones que utilizas en tus relatos, (bueno se que algunas las tomas de internet) las realizas tu??? porque hay ilustraiones increibles, me encanta este blog, espero con ansias el sig cap saludo :)

Marcelo Carter dijo...

Grax, Maular por tus palabras, me alegra que te gustando la historia y ya falta poco para el final :o

Sobre las ilustraciones en su mayoría son de Internet, hay algunas de ellas que modifico y edito para alguna historia o entrada en específico, pero las únicas que he dibujado con mi puño son las de "el escuadrón SPAM" jeje. Saludin

Maular vez dijo...

jejejejej si buenas ilustraciones, me encantaron y ademas estuvo muy divertida esa historia, me agrado mucho, ojala y volvamos a ver pronto al escuadron Spam por aqui :), saludos