sábado, 23 de marzo de 2013

El día anterior (Evil Leon)






 
Finalmente mi día ha llegado…

La muerte está sentada en un rincón de esta bodega… me mira y me sonríe, yo solo le devuelvo el gesto…

 

Llevaban ya dos días con sus dos respectivas noches golpeándome de lo lindo. Respirar me duele demasiado… es una tortura inflar mi pecho y luego exhalar. Nick Miller y sus matones me secuestraron y me llevaron a una bodega en medio del desierto, querían a cualquier costo que les diera el nombre del delator infiltrado en su banda, pero no tenía idea de quien era… hubo un momento en que les di cualquier nombre para que se detuvieran, pero no se lo tragaron y más duro me dieron: Me rompieron ambas piernas.

Estando inválido recibí una buena tunda en el suelo, pero no tan dura como para quedar inconsciente… eso hubiera sido un premio. Mientras me encontraba postrado en el suelo y los matones descansaban un poco para recuperar el aliento comencé a pensar porqué todo tuvo que salir tan mal… este no era más que un simple procedimiento policial como cualquier otro en el que presté colaboración, solo que aquí saqué la peor parte. Nick es un peligroso traficante que tiene como manía tratar de judío a todo el mundo, suele usarlo como un insulto. Es increíble que me encuentre en esta situación.

-Van dos malditos días y este poli de cuarta no quiere hablar…- dijo enfadado Nicky a uno de sus sicarios.- ¿De verdad quieres verme enojado, maldito judío de mierda? ¡Vas a ir a la prensa de acero!, ¡Frank!, ¡Marcos! Llévenlo a la tornamesa.

Dos matones jalaron de mis brazos y me arrastraron desde un cuarto cubierto de sangre hasta esta tornamesa con una prensa de acero, creo que vomité durante el trayecto. Me han subido a la tornamesa y luego acomodaron mi cabeza dentro de la prensa, arriba puedo ver mi reflejo en los cristales del techo contra el cielo nocturno. Mi rostro se encuentra asquerosamente hinchado producto de la golpiza, parece una verdadera pelota de basketball.

-Leon, ¿me oyes bien?...-me dice Nick acercándose a mi oreja izquierda.- he metido tu cabeza en una prensa de acero, como no me des un maldito nombre te aplastaré los malditos sesos, ¿entiendes?... vamos, no me obligues a ser malo, sálvate y dime quien es la rata.

No encuentro nada mejor que escupirle en el rostro, mi suerte está echada. He comprendido que no voy a librarme de esta situación… pude burlar la muerte a manos de infectados y criaturas de cualquier clase, pero no pude vencer a un grupo de mafiosos. Nick se limpia la mejilla y luego me mira con asco.

-¿Así que quieres ser mártir, eh?...¡¿quieres ser un puto mártir, judío de mierda?!, ¡hasta aquí llegaste, miserable poli muerto de hambre!- el lunático comienza a dar vueltas la manivela y la prensa de acero apreta cada vez más mi cráneo de forma espantosa.-¡¡Vamos, maldito judío!! ¡¡Comienza a gritar porque aquí viniste a morir y todo por proteger a un sucio colega tuyo infiltrado!!

Un zumbido tapa mis oídos y mi cráneo comienza a crujir lentamente. Un espantoso dolor me hace dar un horrible alarido agónico. Mi ojo izquierdo se hincha, oh Dios… lo voy a perder, siento que se sale de mi cuenca..., finalmente sucumbe ante la presión del acero… como un proyectil se revienta y sale disparado hacia adelante acompañado de un apestoso líquido blanco y algo de sangre, uno de los sicarios se asquea y tiene que mirar para otro lado.

-Leon, dame un maldito nombre…es tu última chance.- me dice Nick a modo de ultimátum.

-Púdrete…- le contesto casi inconsciente por el dolor de cabeza.- Te puedo dar cualquier nombre… en verdad te equivocaste de hombre, yo no sé nada.

-¿Qué me pudra, eh?... ¡polizonte de mierda!, ¡te crees muy duro, eh! Joe… hazle un maldito favor y mátalo ya.

Aquí es,… aquí es donde muero. ¿Realmente esto está pasando?... oh, Dios… en pleno desierto y a manos de un grupo de traficantes de poca monta. El cuchillo de Joe se está acercando a mi cuello… por un momento solo siento el zamarreo bajo mi mentón, no siento dolor… Joe parece disfrutarlo, se mueve afanosamente.

 Me cuesta respirar, siento que me estoy ahogando en mi propia sangre… ¡oh, dios! un ardor, un ardor en mi garganta y no puedo respirar, ¡Joe me está degollando!…. No puedo… no puedo quedarme despierto…

no puedo…. Más…

 

 
 
 

***

 

 
 
 

Despierto con un hambre y un dolor de cabeza espantosos. No puedo coordinar bien mis movimientos. Es como si la voluntad en mi cerebro tardara unos 3 a 4 segundos para llegar a mis músculos. Me levanto lentamente y salgo de la tornamesa… recuerdo lo sucedido, unos tipos me asesinaron a sangre fría, pero ¿por qué ahora están los tres muertos en el suelo con sus extremidades arrancadas?, tienen su cráneos abiertos y a uno de ellos le falta la cabeza completa… el suelo está cubierto de sangre y órganos humanos. No puedo recordar muy bien los nombres de estos sujetos… yo sé que mi nombre es Leon Kennedy y que he muerto hace un rato ¿o hace ya varios días? Es igual… ¿porqué diablos he revivido? Me acerco lentamente a una superficie de aluminio en donde puedo reflejarme de forma nítida. Chico, que aspecto… mi piel está de un color gris asqueroso y mi ojo… si, ya recuerdo, este salió reventado debido a la presión de una prensa en mi cabeza… me falta el ojo izquierdo. Tengo una cicatriz en mi garganta de la cual parece haber brotado mucha sangre, al menos tengo un poco de sangre seca aún allí… y estoy totalmente cubierto de hemoglobina, es la prueba de que me degollaron… eso también lo recuerdo. Sin embargo tengo una fea herida cerca de mi oreja derecha, parece una mordida… ¿pero quién o qué?, ¿un perro? Eso no lo recuerdo… ¿algo me ha mordido mientras estuve muerto?

Me fijo en el resto de la bodega abandonada, hay cristales y vidrios rotos desparramados por todos lados, la mayor parte de las ventanas se encuentran rotas. Algo ha entrado a este lugar y ha traído la muerte… el lugar quedó hecho un caos. Necesito salir de aquí… necesito salir y respirar aire puro.

Un momento… ¿respirar?... acabo de darme cuenta que no lo he hecho en ningún momento, esto sin duda es una mala señal… me duele mucho la cabeza, quizás es producto del hambre… como sea necesito salir y comer algo, cualquier cosa.

Afuera la noche está refrescante, me espera un largo trayecto desde el desierto a una ciudad, pero no puedo llegar así, sin mi ojo… unos anteojos oscuros bastan.

 

Ahhh… la gran ciudad me espera y yo…

 

… yo muero de hambre…




















continúa en el siguiente capitulo







5 comentarios:

Anónimo dijo...

bueno pero medio raro que muera Leon

Maular vez dijo...

Excelente historia, aunque un poco rara, pobre leon y su ojo :( espero con ansias el siguiente CAP para ver como se va desglosando esta historia, :)

Marcelo Carter dijo...

Gracias, amigo anónimo y Maular por comentar. Pues sí, es una historia media rara de leer la primera vez jej. Pero es una suerte de "lo que paso antes" de aquella historia inédita que estaba en la cajita infeliz. Un saludo y ya pronto se viene la segunda parte :)

Anónimo dijo...

me gusto mucho menos la parte del ojo y sigo creyendo que el niño raro ese jhosep creo fue el que lo salvo recuerdan cuando le saco el ojo a millers la otra opcion esque simplemente esta muerto y no lo sabe como un alma en pena bueno eso no importa marcelo lo que importa es que escribas el siguiente capi plis

Marcelo Carter dijo...

Jej, gracias, anónimo. Pues ya está listo el segundo cap. Y siento echar por tierra tu deseo de volver a vr al niño Joseph, lamentablemente no tiene participación en esta historia -.- saludines.