miércoles, 16 de junio de 2010

Lentes oscuros

Historia envíada por Jose Batista desde Panamá (gracias, josé!)



















Recuerdo que un día como hoy, hace exactamente un año, tuve mi primer encuentro con el nuevo flagelo de moda: el Uroboros, por lo que he decidido poner el relato en mi diario. En el 2009 me asignaron una misión en que consistía apresar a un ex funcionario de Umbrella que tenía bajo su poder una cantidad considerable de G-Virus y que residía en un hotel de cinco estrellas en una ciudad a la cuál no me referiré, se hacía pasar por un empresario y así ocultaba su verdadera identidad de la justicia. Debido al alto riesgo de contaminación en el recinto, era necesaria su aprehensión de inmediato. Yo estaba a cargo de la misión y me acompañaban dos subalternos: Mark Robinson de 21 años un poco impulsivo y Charlie Garrido que era un latino y un poco reservado. Teníamos serias instrucciones para esta misión entre ellas no ultimar al ex empleado y localizar el G-Virus lo mas pronto posible.

Cuando llegamos al hotel descubrimos una gran sorpresa. En el recibidor, varias personas se quejaban de un fuerte olor a podrido en la habitación numero 45 justamente donde nos informaron que se hospedaba el cientifico…

-Disculpe, soy el agente Leon S. Kennedy- le dije al dueño del hotel presentando mi placa- y estos son…

-¡Gracias a Dios que están aquí!- dijo el dueño con un grito de euforia- tenemos problemas grave para abrir la puerta del cuarto 45 y dicen que es un criminal internacional así que temo por la seguridad de mis clientes

-No se preocupe- le dijo Charlie en un ingles con acento latino- nos encargaremos del asunto.

Cuando subimos al tercer piso donde se encontraba la habitación en cuestión, me percaté que el olor a podrido se acentuaba a medida que nos acercábamos a la habitación. Ya cuando estábamos en frente de la puerta el olor era insoportable. Traté de abrir la puerta pero estaba trancada.

-¿Que no es mejor patear la puerta?- recomendó Mark a lo que yo le respondí que no podíamos arriesga el confidencialismo de la misión pero debido a los múltiples intentos fallidos que efectuó Charlie decidí meterle un tiro a la manija y la tumbe con una patada. La ola del mal olor nos embistió el olfato hasta el punto que hizo que Mark sintiera náuseas. Cuando entre en la habitación encontramos algo que me dejó perplejo y a los otros dos les helo la sangre: Era el cadáver de un hombre en avanzado estado de descomposición lleno de sangre y un agujero que le atravesaba el pecho justamente entre los pulmones. Cuando me aproximé al cadáver pude comprobar que el agujero era ovalado y lo había atravesado limpiamente. Luego de que Mark se recuperara de su asombro, toqué su hombro y le dije:

-Calma, te encontrarás muchos casos como este en el futuro- a lo que el me respondió con una pregunta

-¿Quién fue capaz de hacer esto?

En el momento no tuve la respuesta a esa pregunta y me quedé meditando por un momento hasta que Charlie me distrajo diciéndome:

-Kennedy, fíjese en esa esquina.

Fui donde me señalo Charlie y descubrí con asombro un par de lentes negros encharcados en sangre. Los levanté y los examine con atención cuando Mark grito:

-¡Lo encontré!- dijo con exaltación y tenia en su mano un maletín gris con el signo de Umbrella en la parte frontal. Encontramos en pocas palabras el G-Virus pero sufrí una gran decepción al ver el maletín vació y con un papel que tenía escrito un corto mensaje que decía:

“Si eres digno del Uroboros, te salvaras de la muerte pero si no lo eres ten por seguro que morirás”

De repente el cadáver comenzó a convulsionar terriblemente. Todos nos pusimos en alerta y nos alejamos del cadáver sacando nuestras armas para apuntarle. De pronto, del cadáver salieron decenas de largos tentáculos negros por todas las partes de su cuerpo que le cubrieron por completo. No lo pensamos dos veces y comenzamos a disparar, pero pronto me di cuenta que nuestra balas no eran efectivas contra la horrenda fisonomía del monstruo. Sin previo aviso la criatura agarro a Mark con unos de sus brazos tentáculos pero logré salvarles cortándole el brazo al monstruo con mi cuchillo. Entonces a Charlie se le ocurrió una idea: agarro una botella de vino argentino y se lo tiro a la criatura rompiendo con el contacto la botella y bañándolo del líquido. Adivinando la estrategia le disparé una vez mas al monstruo y este se encendió en llamas debido al contenido inflamable del vino, luego todo fue cosa de rematarlo con un tiro de escopeta. Después de esto la criatura sencillamente explotó, llenando el cuarto de una sustancia negra viscosa.

Al final de este incidente el hotel tuvo que ser cerrado al declararse “área de riesgo biológico” y muchas personas salieron afectadas de esto incluyendo los dueños del hotel que cayeron en bancarrota. Más tarde le pregunte a Charlie como se le ocurrió la idea del vino a lo que me respondió:

-Sé reconocer un buen vino sea a donde vaya, Kennedy- me dijo pavoneándose.- prueba uno de la misma etiqueta y verás.

Al final del día Mark fue llevado a un hospital para que les atendieran sus heridas y yo entregué a las autoridades la única prueba que había quedado en la escena del crimen que eran los lentes. Todo apunta a Wesker, pero vaya a saber uno… además ya está muerto, o al menos eso dicen.


Charlie tenia razón, el vino Argentino es excelente.

LEON S. KENNEDY 01:11 A.M.


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El diario de Leon S. Kennedy by Marcelo Carter is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.

4 comentarios:

Mauri dijo...

Wooooooooooooow la hisotry esta chida muchas felicidades jose sige asi tienes imaginacion jaja marce espero la sigiente historia

Jose dijo...

Gracias por los comentario mauricio tu tambien eres muy bueno y gracias a marcelo por mejorarlo

Fany dijo...

Me ha encantado tu historia. Me parece impresionante la imaginación que tienes y la capacidad de redactar al punto de mantener al lector al pendiente de tu hermosa historia. Sigue así y hazme llegar las demás en un futuro.

Fany dijo...

Me ha encantado tu historia. Me parece impresionante la imaginación que tienes y la capacidad de redactar al punto de mantener al lector al pendiente de tu hermosa historia. Sigue así y hazme llegar las demás en un futuro.